22 ene 2009

Levantamiento campesino en El Salvador de 1932

Tomado de wikipedia.com

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Sombreada en rojo, la zona afectada por el levantamiento campesino de 1932.

El levantamiento campesino de 1932 en El Salvador fue una mezcla entre protesta e insurrección que acabó en etnocidio.[1] Tras la llegada de los españoles a territorio salvadoreño, la situación económica y social de los nativos se caracterizó por la constante decadencia de las condiciones de vida, la cual se incrementó en los años próximos a la independencia.[2] [3] Tras la independencia de El Salvador, los gobiernos fueron propiciando la creación de un sistema desigual, el cual dejaba alejadas del progreso a las poblaciones nativas de los territorios del Señorío de Cuzcatlán. El Salvador, sumido en una profunda crisis económica por la caída de los precios del café y la crisis de 1929, se enfrentó a una oleada de protestas y rebeliones contra el sistema desigual de tenencia de tierras, que se agudizaron con las reformas presidenciales que despojaban a los campesinos de sus tierras ejidales para darlas a los grandes terratenientes. Los campesinos e indígenas se levantaron contra el gobierno y atacaron instalaciones militares en el occidente del país, coincidiendo con una rebelión organizada por el Partido Comunista Salvadoreño (PCS) tras perder las elecciones que posteriormente acusaron de fraudulentas.

El resultado fue una respuesta militar del gobierno de Maximiliano Hernández Martínez, quien ordenó la ejecución de todo aquel que se alzase contra el régimen. Algunos autores estiman una cifra cercana a los 25.000 fallecidos.[4] [5] [6] [7] Hasta la fecha, se sigue conmemorando los hechos como uno de los episodios más emblemáticos y determinantes en la historia de El Salvador, por sus secuelas políticas, económicas y ante todo, culturales.



Antecedentes [editar]

El malestar social en El Salvador había crecido durante toda la década de 1920 a causa de los abusos por parte de la clase política y la amplia desigualdad entre los terratenientes y el campesinado,[8] [9] producto de las políticas aplicadas sobre latifundios. Dicho malestar se vio agudizado por la tremenda baja de los precios del café y el creciente desempleo; debe tenerse en cuenta que durante las dos últimas décadas del siglo XIX y las primeras tres décadas del siglo XX, la economía salvadoreña se sostuvo gracias al cultivo del café, de tal forma que dicha época se conoce como la "república cafetalera". En tal sentido, la caída de los precios del café significó el despido masivo de campesinos y el cierre de varias haciendas, lo cual llevaría a una crisis económica muy profunda.[10]

Fruto de café, principal producto agrícola de El Salvador entre 1880 y 1920.

El sector cafetalero nacional había surgido por la acumulación de riquezas por parte de un pequeño grupo de hacendados y comerciantes,[11] [12] los cuales, aprovechando el negocio cafetalero, habían acaparado una gran cantidad de terrenos, dando empleo a campesinos, buena parte de ellos indígenas.[13] Sin embargo, debe tenerse en cuenta que el empleo brindado por los hacendados fue deformándose hasta convertirse en explotación, ya que la paga era muy poca y el trato hacia los campesinos era despótico.[14] [15] [16] Para finales de 1930, la paga en las haciendas consistía en dos tortillas y dos cucharadas de frijoles salcochados al inicio y al final de la jornada.[17] Como agravante, las fichas (monedas locales) con que se pagaba en las haciendas, solo podían ser cambiadas por productos en la tienda que pertenecía al mismo dueño que el cafetal, por lo cual existían monopolios locales que encarecían el alimento. Se calcula que la alimentación en la época para un jornalero no sobrepasaba el costo de $0.01 al día,[18] [19] por lo cual los beneficios de los hacendados eran bastante considerables. De hecho, para 1924, la producción total de café variaba entre 32 y 53 millones de kilogramos. El precio por cada quintal (46 kilogramos), oscilaba entre 42.55 colones; el cálculo de costos de producción para un quintal era de 13 colones, de los cuales dos iban a las manos del trabajador, uno a las arcas del Estado, uno a los vendedores de insumos y nueve a los grandes hacendados.[20]

El valor que el hacendado daba al trabajador era bajísimo, según lo declarado el 5 de febrero de 1932 por el encargado de la delegación estadounidense en San Salvador, W. J. McCafferty, en una carta dirigida hacia su gobierno explicando la situación salvadoreña, donde expresaba que un animal de labranza tenía más valor que un trabajador porque la demanda era alta y su valor comercial dejaba mejores dividendos.[21] McCafferty informó, desde su punto de vista, todo lo ocurrido al gobierno estadounidense.[22]

El General Maximiliano Hernández Martínez, (1931-1944), encabezó un gobierno autoritario y ultraconservador hasta ser derrocado por una huelga general.

Por otro lado, la situación económica mundial causada por la crisis de 1929 fomentaba la falta de oportunidades en países como El Salvador, al grado de marcar los años de menor progreso en el país en la primera mitad del siglo XX.[23] Pese a que la crisis afectaba a la población entera del país (y de casi toda Latinoamérica),[24] en el occidente de El Salvador la crisis era más aguda puesto que las políticas de los presidentes Pío Romero Bosque y Arturo Araujo habían llevado al casi total despojo de las tierras a los campesinos locales,[25] generando gran malestar, lo cual se unía a las acciones militares que de manera tácita amedrentaban a los campesinos para que se abstuviesen de protestar. Dicha zona estaba altamente poblada por indígenas de origen pipil.[26] Los indígenas, sistemáticamente separados del escaso progreso económico, intentaron obtener ayuda de las autoridades reconocidas por su centenaria tradición jerárquica. Pese a que las leyes no concedían ninguna prebenda o reconocimiento oficial a los caciques, los indígenas respetaban y obedecían a su autoridad.[27] Por otro lado, la clase política había buscado el acercamiento a los caciques para obtener el apoyo de sus gobernados en elecciones y consultas populares, por lo que tenían alguna posibilidad de ser escuchados por las autoridades gubernamentales.[28]

Para paliar la crisis económica, los indígenas se habían organizado en asociaciones de cooperación, mediante las cuales se brindaba empleo a los indígenas que no lo poseían, a cambio de que estos colaborasen con las festividades católicas. Los encargados de dirigir dichas asociaciones eran los caciques, quienes representaban a los desempleados ante las autoridades y supervisaban el trabajo realizado.[29] Feliciano Ama, por ejemplo, era uno de los caciques más activos y estimados por la población indígena;[30] había hecho gestiones de ayuda económica con el presidente Romero a cambio de la colaboración en su candidatura. Por otro lado, la crisis se agudizaba por el conflicto permanente entre las poblaciones indígenas y los habitantes de la zona que no pertenecían a su etnia.[31] Evidentemente, las poblaciones de "no indígenas" estaban mejor relacionadas con las urbes gubernamentales, por lo cual, cuando ocurrían revueltas o combates, el ejército arrestaba a los líderes indígenas y se les condenaba a muerte.

Otro elemento que antecedió a la rebelión campesina fue la inestabilidad política del país. Durante las elecciones de 1931, fue elegido Arturo Araujo, quien redujo los salarios en más de un 54%.[32] Tras diversas acciones de rebelión militar, el presidente Arturo Araujo fue derrocado y sustituido por un Directorio cívico;[33] luego se dio la llegada al poder del General Maximiliano Hernández Martínez en diciembre de 1931, la cual marcó el inicio de lo que se conoce como "dictadura militar".[34] La gestión de Hernández Martínez se caracterizó por la severidad de sus leyes y de sus juicios. La pena por robar era la amputación de una mano, por ejemplo.[35] Martínez fortaleció los cuerpos de seguridad y se mostró especialmente agresivo en materia de rebeliones, decretando la muerte para cualquiera que se levantase contra el régimen. [36] Gozaba de una popularidad muy alta, tanto que hasta la fecha, algunas personas añoran sus medidas en materia de seguridad; muy poco se escribe de tal sentimiento popular, pero es fácilmente verificable al conversar con ancianos que vivieron su gestión. Sus más fieles defensores fueron sus empleados directos, tal es el caso del empresario Luis Escalante Arce, quien se desempeñó como ayudante en una de las secretarías de Estado durante la gestión de Hernández Martínez.[37]

Véase también: Crisis de 1929

Coadyuvantes al conflicto [editar]

Con anterioridad a los eventos de mayor magnitud se acumularon acontecimientos y situaciones que finalmente incidirían directamente sobre el conflicto. Por un lado, el ejército salvadoreño estaba organizado para repeler cualquier levantamiento. Los campesinos (indígenas y no indígenas), empezaban a levantarse contra las autoridades locales de manera desorganizada; por otro lado, el PCS realizaba actividades a nivel oficial que les llevarían a incluirse en el alzamiento.

El ejército salvadoreño en 1932 [editar]

El ejército estaba organizado en regimientos de infantería, artillería, ametralladoras y caballería. Las armas más utilizadas fueron los fusiles Máuser de fabricación alemana.[38] [39] En aquel momento el papel de la fuerza aérea no fue determinante, puesto que su participación se limitó a tareas de reconocimiento. El ejército estaba bajo las órdenes directas del presidente de la república y tenía por objetivo fundamental la defensa del Estado.[40] Los cuerpos de seguridad eran la Policía Nacional (PN), la Guardia Nacional (GN) y la Policía de Hacienda (PH), las cuales habían sido entrenadas por personal militar español.[41]

Los militares que fueron designados para dirigir al ejército en el conflicto fueron:[42

Levantamientos campesinos previos [editar]

Dadas las circunstancias de pobreza y desigualdad, algunos de los campesinos despojados de sus tierras y sometidos a trabajo mal remunerado empezaron a rebelarse contra los terratenientes y contra las autoridades. Al inicio fue de manera individual, lo cual facilitaba que las autoridades detuviesen o amenazasen a los rebeldes. Los grandes terratenientes estaban fuertemente ligados a las autoridades militares, por lo cual la defensa de las haciendas era realizada por cuerpos oficiales de seguridad.[43]

Después de varios arrestos, los campesinos iniciaron un proceso de organización de bajo perfil, es decir, con un objetivo común pero sin ningún modelo jerárquico; en tal sentido, los esfuerzos seguían siendo aislados y dispersos, fácilmente sofocados por los cuerpos de seguridad, que arrestaban a los rebeldes y los ponían a disposición de las autoridades, quienes los condenaban posteriormente al paredón de fusilamiento o a la horca.[44] No existen datos acerca de la cantidad de ejecuciones perpetradas en las semanas previas al levantamiento general; sin embargo, se sabe que fueron condenados muchos de los líderes campesinos, así como los funcionarios públicos que colaboraban de alguna forma con ellos.[45]

Actividades del Partido Comunista [editar]

Artículo principal: Partido Comunista Salvadoreño
Agustín Farabundo Martí, líder del Partido Comunista Salvadoreño y fusilado por el gobierno de Hernández Martínez

Paralelamente a los conflictos entre indígenas, campesinos, terratenientes y autoridades, la actividad del PCS se extendía al reparto de panfletos, inscripción de nuevos miembros y realización de amplias concentraciones.[46] Las actividades se veían alimentadas por la frustración de las ofertas no cumplidas de gobiernos y partidos políticos.[47] Los líderes comunistas, dirigidos por Agustín Farabundo Martí, habían construido una organización política que, si bien carecía de una estructura bien definida, lograba obtener la simpatía de parte de la población, al llevar al plano político las necesidades más sensibles del sector menos protegido de El Salvador. Tras el golpe de Estado de 1931, la prensa tuvo mayor libertad para la expresión de ideas, por lo cual el PCS multiplicó su accionar por medio de sus medios revolucionarios de difusión.[48] [49]

Pese a que no tenían un plan de gobierno definido, los dirigentes del PCS se propusieron participar en las elecciones municipales convocadas para el 3 de enero de 1932 y en las legislativas del 10 al 12 del mismo mes, para lo cual inscribieron a sus candidatos.

Los procesos electorales de la época estaban sometidos a serias críticas, puesto que para inscribirse en el padrón electoral había que declarar ante las autoridades la intención de voto. Dicha práctica coartaba la participación democrática ya que sembraba el miedo entre los electores y favorecía de manera amplia a los candidatos oficiales.[50] [51]

Tras los comicios, las acusaciones de fraude crecieron a tal punto que llevaron a la directiva comunista a abandonar la fe en los procesos electorales y tomar la vía del levantamiento.[52]

Se planeó el levantamiento para mediados de enero de 1932, incluyendo en el plan a militares simpatizantes de la causa comunista. Antes del alzamiento, la policía arrestó al líder del PCS, Farabundo Martí, y a los dirigentes de agrupaciones estudiantiles universitarias, Alfonso Luna y Mario Zapata.[53] Se les decomisaron documentos que probaban los planes de insurrección, los cuales fueron usados posteriormente en juicios militares.[54]

Pese al golpe moral y organizacional sufrido por el PCS, la insurrección no se canceló. La dirigencia comunista se reintegró a los planes originales en la medida de la posibilidad de realizarlos. A finales del mes de enero de 1932, la situación nacional tomó tintes caóticos; los cuerpos de seguridad arrasaban con cualquier agrupación o individuo que se involucrase en actos subversivos o revolucionarios.[55] A la vez que el PCS realizaba su levantamiento, los indígenas del occidente se alzaron contra el régimen en protesta por sus pobres condiciones de vida; la coincidencia (por casualidad o por coordinación) de fechas entre ambos alzamientos, hicieron que las fuerzas armadas les diesen igual tratamiento a ambos movimientos. Tras los eventos de finales de enero, Martí, Luna y Zapata fueron sometidos a un consejo de guerra y condenados a muerte. La sentencia fue ejecutada el 1 de febrero de 1932.[56]

El levantamiento campesino [editar]

Machetes, armas utilizadas por los campesinos en 1932

En las últimas horas del 22 de enero de 1932, miles de campesinos en la zona occidental del país se alzaron en rebelión contra el régimen. Armados principalmente de machetes,[57] atacaron las haciendas de los grandes terratenientes y varios cuarteles, obteniendo el control de algunas poblaciones como Juayúa, Nahuizalco, Izalco y Tacuba. Por otro lado, cuarteles como los de Ahuachapán, Santa Tecla y Sonsonate resistieron el ataque y se mantuvieron al servicio del gobierno nacional. Los asesinatos realizados por los rebeldes campesinos fueron veinte civiles y treinta militares.[58] [59] [60]

Según el testigo Alberto Shul, habitante de Nahuizalco, "habían saqueado todo el pueblo". El líder sublevado Francisco Sánchez ordenó que le entregaran todos los títulos de propiedad de la ciudad.[61]

La primera ciudad en ser tomada fue Juayúa, donde fue asesinado el terrateniente Emilio Radaelli; además, su esposa fue violada y posteriormente asesinada. También fue ejecutado el coronel Mateo Vaquero, comandante local.[62]

En Izalco, el saldo del levantamiento incluyó la ejecución del alcalde, Miguel Call, y del alcalde electo, Rafael Castro.[63] En la población de Colón, fueron ejecutados Efraín Alvarenga, secretario municipal, Damasio Cruz, agente de la policía y al comandante local, coronel Domingo Carlos Campos.[64]

Existen diversas versiones de los hechos; sin embargo, es bastante difícil asegurar que una es la correcta puesto que muy pocos fueron los supervivientes de dicha rebelión. Se dice que los indígenas atacaron propiedades privadas y realizaron delitos y acciones vandálicas sobre poblaciones enteras; ciertamente, existen testimonios que respaldan dicha tesis, pero existe la posibilidad de que oportunistas se uniesen al levantamiento campesino para realizar actos delictivos. No puede ni confirmarse ni desmentirse de manera concluyente la participación de indígenas y campesinos en el saqueo; lo único que puede asegurarse es que el motivo fundamental de los eventos fue el levantamiento contra el régimen, por tanto, cualquier acto de ataque a propiedad privada, fue un apéndice del movimiento en general, convirtiéndose en hechos aislados al objetivo de los campesinos.[65] [66]

La lucha de Augusto César Sandino, dirigente popular nicaragüense sirvió de inspiración a los movimientos antiimperialistas en Latinoamérica en la década de 1930.

Otra polémica acerca de aquel levantamiento se vincula a la relación entre los campesinos y el PCS. La coincidencia temporal de ambos levantamientos y la similitud de las causas de cada uno hacen pensar que estaban vinculados e incluso, coordinados. Algunas teorías afirman que el PCS utilizó la situación de pobreza de los campesinos para convencerlos de actuar en conjunto y alzarse contra el régimen;[67] Poco o nada se conoce acerca de la relación entre ambos grupos y mucho menos acerca de negociaciones u homólogos.[68] Autores como Eric Ching, especialista en el tema, afirman que el levantamiento campesino no pudo ser coordinado por el PCS puesto que el partido tenía demasiados problemas como para dirigir una insurrección a varios kilómetros de distancia.[69] [70] Se agrega, además, que pudo haber una tercera fuerza alzándose, la cual se trató de sindicatos inconformes con la política salaria en el sector formal.[71]

De cualquier manera, el gobierno no hizo distinción entre uno y otro movimiento, por lo cual actuó de la misma forma en ambos casos.

Reacción del gobierno [editar]

El gobierno no tardó en reaccionar, recuperando el control del territorio salvadoreño en un par de días, por medio de un despliegue militar con el objetivo de someter a todos los rebeldes.[72]

El general José Tomás Calderón gozó de armamento y efectivos en abundancia:

El empleo del armamento superior fue el elemento decisivo en la confrontación y los relatos hablan de "oleadas de indígenas, barridos por las ametralladoras". En seguida vino una severísima represión, ejecutada tanto por unidades del ejército, la policía y la Guardia Nacional, como por voluntarios organizados en "guardias cívicas".
Historia de El Salvador, Tomo II, pág. 133, Convenio Cultural México-El Salvador, Ministerio de Educación, 1994

Las guardias civiles eran personas voluntarias que se ponían al servicio de los cuerpos de seguridad para colaborar en las labores de patrullaje y en caso de necesidad, combatían junto a los militares.[73]

El dirigente indígena Feliciano Ama, ahorcado tras el levantamiento de 1932

Los cadáveres apilados en la calle fueron un cuadro común en aquellos días; pese a los esfuerzos por aproximarse a una cifra fidedigna de fallecidos en las setenta y dos horas posteriores al levantamiento, no puede asegurarse un número en concreto, aunque varios historiadores coinciden en que fueron alrededor de veinticinco mil personas fallecidas.[74] [75] [76] Aquellos que sobrevivieron pero fueron capturados, se sometieron a juicio y acabaron inevitablemente condenados a muerte.

Después de la rebelión, fue ahorcado el líder campesino Francisco Sánchez, mientras que su homólogo, Feliciano Ama, fue linchado y colgado luego su cadáver en presencia de los niños de una escuela.[77]

Al respecto, la esposa de Feliciano Ama narró a su hija, Julia Ama, los acontecimientos de la siguiente manera:[78]

A la cuadra mataron a tu papá, no lo pude reclamar. Hasta había una carreta que acarreaba a todos los muertos que mataban en el día y los traían a estos lugares
Esposa de Feliciano Ama

En los alrededores de Izalco, a todos los que se les encontraba portando machete, a todos aquellos que tenían fuertes rasgos de raza indígena o que vestían trajes indígenas, se les acusaba de subversivos y eran encontrados culpables.[79] Para facilitar la tarea de los cuerpos de seguridad, se invitó a todos aquellos que no habían participado en la insurrección a que se presentaran a la comandancia para obtener documentos que les legalizaban como inocentes. Cuando llegaron fueron examinados, y los que presentaban las características indígenas, fueron apresados. Fueron fusilados en grupos de cincuenta en el muro de la Iglesia de la Asunción. En la plaza frente a la comandancia, varios fueron obligados a cavar una tumba común, a la cual fueron arrojados tras ser ametrallados.[80] Las casas de los encontrados culpables fueron quemadas y sus habitantes sobrevivientes fueron ametrallados.[81]

Según el comandante de la operación, el saldo de miembros del PCS asesinados fue de 4.800,[82] aunque dicho dato es muy difícil de verificar.

Diez días después del levantamiento, anclaron en el Puerto de Acajutla los barcos de guerra Skeena y Wancouver (británicos) y Róchester (estadounidense), los cuales habían sido enviados con la misión de proteger los intereses de sus connacionales residentes o inversores en El Salvador.[83] El jefe de operaciones de El Salvador, les respondió con un mensaje que decía:[84]

El jefe de Operación de la Zona Occidental de la República, General de División José Tomás Calderón, saluda atentamente en nombre del gobierno del General Martínez y en el suyo propio, al almirante Smith y Comandante Brandeur, de los barcos de guerra Rochester, Skeena y Wancouver, y se complace comunicarles que la paz en El Salvador está reestablecida, que la ofensiva comunista ha sido totalmente abatida y dispersa y que se llegará a la completa exterminación. Que están liquidados cuatro mil ochocientos Bolcheviques
José Tomás Calderón

Tras el conflicto, los sobrevivientes buscaron huir hacia Guatemala; como respuesta, el presidente Jorge Ubico, ordenó acordonar la frontera, entregando al ejército salvadoreño a todo aquel que intentase cruzar al país vecino.[85]

A manera de solución del conflicto, el 11 de julio de 1932, la Asamblea Legislativa emitió el decreto 121, cuyo artículo No.2 reza:[86]

Asimismo, se concede amplia e incondicional amnistía a favor de los funcionarios, autoridades, empleados, agentes de la autoridad, y cualquiera otra persona civil o militar, que de alguna manera aparezcan ser responsables de infracciones a las leyes, que puedan conceptuarse como delitos de cualquier naturaleza, al proceder en todo el país al restablecimiento del orden, represión, persecución, castigo y captura de los sindicados en el delito de rebelión del presente año
Art. No. 2 del decreto 121 del 11 de julio de 1932

Secuelas del levantamiento [editar]

Tras sofocar la rebelión, el gobierno de Hernández Martínez inició un proceso de represión hacia los opositores, y se utilizó el padrón electoral para amedrentar o ajusticiar a quienes habían declarado ser oponentes al gobierno.[87]

Clásica vestimenta de los indígenas de Izalco, ahora casi extinta en El Salvador. Se trata de Feliciano Ama antes de ser ejecutado

En la parte indígena, los acontecimientos trajeron consigo el exterminio de la mayoría de población hablante del nahuatl, lo cual ha influido en la pérdida casi total de dicha lengua en El Salvador.[88] [89] Las poblaciones indígenas abandonaron muchas de sus tradiciones y costumbres por temor a ser capturados. Muchos de los indígenas que no participaron el levantamiento manifestaban no comprender el motivo de la persecución gubernamental.[90] La vestimenta y muchas de las costumbres indígenas se fueron reemplazando para no ser víctimas del conflicto.[91] [92]

Tras los acontecimientos, Alfredo Schlesinger, simpatizante del gobierno de Hernández Martínez, escribió un libro titulado La verdad sobre el comunismo, en el cual contaba la historia según la versión oficial. Más tarde, el mismo Schlesinger escribió otro libro, titulado Revolución comunista, y que fue publicado en 1946, donde reafirmaba lo que decía en el primero.[93] Algunas partes de los libros han sido fuertemente criticadas por encubrir los hechos,[94] aunque también hay críticas por exagerar los acontecimientos.[95] En general, las acusaciones apuntan a que las cifras de fallecidos son mucho menores de las reales y que se describen actos vandálicos de parte de los alzados que en realidad no sucedieron.[96]

Con el pasar de los años, las poblaciones indígenas fueron desapareciendo hasta encontrarse en el siglo XXI en una condición de casi extinción. En la década siguiente a las consecuencias del levantamiento, la presencia militar en la zona fue persistente con el objetivo de mantener bajo control a los campesinos para que no se repitiesen los eventos. Pasada la dictadura de Hernández Martínez, el método para frenar el descontento campesino cambió, pasando de la represión a las reformas sociales que les beneficiasen al menos momentáneamente.[97] [98]

Fue en 1960 cuando los gobiernos militares desclasificaron documentos que sirvieron para conocer muchos detalles de los arrestos, juicios y levantamientos.[99] Muchos años después, el gobierno de El Salvador no ha pedido perdón por los hechos ocurridos, pese a que se le ha solicitado en diversas ocasiones.[100] [101] [102]

Conmemoraciones [editar]

Rito indígena conmemorativo de las víctimas del levantamiento campesino de 1932, en Izalco

En el pueblo de Izalco, cada 22 de enero se recuerdan los acontecimientos de 1932, siendo uno de los protagonistas el hermano de Feliciano Ama, Hijilio Marciano Ama, nacido en 1912.[103] Desde la firma de los acuerdos de paz, se realizan actos públicos en los que participan ancianos que presenciaron los hechos. La cobertura de los medios de comunicación es moderada, pero goza de la colaboración de las autoridades municipales para rendir algún homenaje a todos los fallecidos en aquellos eventos. En dichas conmemoraciones se escuchan testimonios de aquellos que vivieron los hechos, quienes relatan cómo murió una gran cantidad de gente que consideraba inocente. El propósito es que nunca se olvide lo que sucedió para que no se repita.[104] [105]

En el acto celebrado en 2006, Julia Ama declaró que:[106]

Ya estoy cansada de que nos digan comunistas, nos duele en lo profundo, a mí me duele en el fondo de mi corazón que me digan que soy comunista. En sí la palabra no me enfoca nada malo, pero la hemos asociado con otro significado que quiérase o no, por momentos le molesta a uno
Julia Ama, hija del líder indígena, Feliciano Ama

Durante la conmemoración de 2007, se formó una comisión que investigará a base de documentos, testimonios y relatos a nivel nacional como internacional, lo hechos acontecidos en enero de 1932. La comisión está formada por David Masin, Concepción Saucedo, Juliana Ama, Salvador Menéndez Leal, Alonso García, Benjamín Cuéllar y Robin Delugan.[107] Cabe aclarar, que los resultados de dicha investigación no tendrán ninguna implicación legal y no serán supervisados ni ratificados por ningún organismo oficial.

Inicio de campaña de ARENA en Izalco, durante 2004.

Por otro lado, el partido de derecha Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), fundado por Roberto d'Aubuisson, inicia sus campañas electorales en Izalco, sitio emblema de los acontecimientos de 1932.[108] [109] El himno del partido reza "El Salvador será la tumba donde los rojos terminarán".[110] El inicio de la campaña electoral en el sitio mismo del levantamiento desata diversas críticas de la oposición política;[111] sin embargo, no existe ley alguna que lo prohíba, por lo cual las reclamaciones no pasan de ser una mera condena moral.

Para algunos, el levantamiento campesino constituye el primer alzamiento marxista-leninista latinoamericano, el cual sería seguido por los partidos socialistas de toda la región.[112] Se le califica de "hito" y se le pone como ejemplo en diversas actividades académicas de organizaciones de izquierda.[113] [114

Irregularidades, jaloneos, lagrimas, propaganda y el voto en el corazón de San Salvador

Por: Beatriz Castillo

Rosa Chávez Valle se levantó temprano. Decidió aprovechar los primeros rayos del sol y la brisa de la mañana para cumplir con su deber de ciudadana. Llegó junto a su hermano al centro de votación del pabellón numero 2, en la Feria Internacional. Se buscó en la lista del padrón, en menos de diez minutos se localizó. Realizó su proceso y voto.

Sin embargo, al ayudar a su hermano a buscarse en el mismo padrón, encontró una irregularidad. En el padrón estaba el nombre de su hermano, Alfredo Chávez, quién murió hace cuatro años.

"Mi hermano murió hace cuatro años. Yo no sé por que está en el padrón", cuestionaba Valle. La mujer visiblemente sorprendida decidió denunciarlo ante la encargada de la Junta Receptora de Votos (JRV).

"Si él viene y quiere votar no lo vamos a dejar", dijo como respuesta la encargada de la JRV. Respuesta que no llenó las expectativas de Chávez. Sin embargo la denuncia de la mujer se opaco con el ingreso de una comitiva del candidato a la alcaldía de San Salvador, Norman Quijano.

El candidato arenero despertó la inquietud entre la multitud del pabellón número 2, donde decidió iniciar su recorrido. Todo corrió con normalidad hasta que supuestamente "gente" de su equipo empujo a algunos militantes del partido de izquierda FMLN y estos notaron la presencia del aspirante a la comuna por el partido tricolor.

¡ "Violeta…Violeta… Violeta.."! "Violeta sigue… Violeta sigue" gritaron los militantes y simpatizantes del FMLN. Algunos formaron una valla para impedir el paso del candidato tricolor. Otros aprovecharon los empujones.

La comitiva de ARENA respondió con ¡"Norman"! ¡"Norman"!, ante la mirada de asombro de los votantes capitalinos. Al final de un lapso de 10 minutos la comitiva de ARENA encabezada por Quijano decidió buscar una salida externa y abandonar el pabellón.

"Es una pena que el diputado…haga este tipo de cosas", se quejó Quijano, quién denunció que el diputado Hugo Martínez habría provocado que la militancia del FMLN no permitiera que terminara su recorrido. Mientras que Hugo Martínez, aseguró que fue "gente" de seguridad de Quijano, quién empujo a gente que estaba votando por el FMLN. El incidente se olvidó cuando en un costado apareció el ex presidente de la República, Armando Calderón Sol.

Sol estrechó la mano de Martínez y cruzó unas cuantas palabras con el ex mandatario.

Sol se mostró satisfecho con la decisión de la gente de salir a votar y que de esa "forma se consolide la democracia" en el país. "Ahora el pueblo tiene una mayor capacidad de análisis político" agregó.

El ex mandatario dijo que como partido aceptarán la decisión que al final del día la gente tomó y que existe "confianza" en seguir siendo la primera fuerza política del país.

Sin DUI y sin voto

Alicia de Menéndez, terminó llorando. La mujer se vio fustrada luego que su DUI fue entregado a otra persona por error de uno de los miembros de la mesa 38 del pabellón número uno de la Feria Internacional y la persona a la que fue entregado el DUI firmara por ella. La equivocación origino que Menéndez se quedará sin su DUI y sin su voto.

Una de los observadores aseguró que el caso de la pérdida del DUI paso a manos del Tribunal Supremo Electoral (TSE), mientras que la mujer siguió llorando.

En la misma mesa 38 otra de las observadoras detectó que una mujer voto dos veces. Al final la responsable desapareció y su voto fue impugnado.

Para verificar lo que estaba pasando llegó la diputada Blanca Cotto. "Son muchas cosas", sentenció la diputada. Quién además mostró unas calcomanías decomisadas al interior del centro de votaciones. El decomiso era propaganda de ARENA, serán presentadas a los observadores agregó la diputada. Según establece la Ley electoral durante los procesos electorales se prohibe utilizar propaganda que inste al voto.

Uno de los representantes de la misión de observadores de la Unión Europea aseguró que verificarán el uso de la propaganda.

Otra caso de irregularidad se registró en otra urna, una mujer intentó votar con un DUI supuestamente falso. Uno de los miembros notó la fraudulencia en el documento, por lo que impidió que la mujer votara. Se intentó verificar con el número del DUI en uno de los centros de consulta ciudadana, pero el proceso no arrojó ninguna información que confirmara la situación.

"No crea que soy de este partido"

El INFRAMEN uno de los centros de votación de mayor presencia de votantes,
al lugar acudió a votar Violeta Menjivar, alcaldesa de San Salvador.


Por: Patricia Meza

En las cercanías del Instituto Nacional Francisco Menéndez (INFRAMEN) ,uno de los tantos centros de votación de la capital, un taxista cerraba el baúl de su carro, sobre este un afiche de Norman Quijano ondeaba al viento. "No crea que soy de este partido",dijo el señor con seriedad, "lo que pasa es que los de ARENA llegaron al punto de taxis,de buses y microbuses y contrataron a varios para llevar a la gente a los centros de votación y con la crisis que pasamos necesitamos el dinero˝.

Seguido de esto dijo que iría a buscar a su clienta la cual había dejado en el centro de votación para que ejerciera el voto y a quien llevó a tempranas horas.

"Ya tengo ratos de esperarla",comentó. Como siempre este centro de votación abrió 50 minutos más tarde de lo previsto.

El primero batallón de electores que entró a la institución fue el de los adultos mayores, quienes no dejaron de expresar su malestar por la tardanza.

"Estamos aqui para votar temprano y mire la hora en la que están dejando entrar",dijo una señora que se apoyaba en unas muletas.

Mientras detrás de ella un mar de gente se arremolinaba en la puerta principal del instituto en espera de entrar y emitir el sufragio.

Eran las 7.50 de la mañana cuando un agente dijo a los electores "algunas juntas receptoras de voto todavía están votando y eso ha retrazado, pero todos entrarán".

Según datos obtenidos en el lugar los miembros de las juntas no llegaron a la hora exacta y para que les entreguen los paquetes electorales es necesario por lo menos la presencia de 3 partidos.

Después viene el proceso de revisión,verificación y conteo,asi como la votación de los miembros de la junta.

En este centro de votación se ubicaron 92 Juntas Receptoras de Voto, cada urna contaría con 450 papeletas por lo que si la votación se da en un 100 por ciento, serían 44 mil 400 electores los que votarían.

Aqui unos 60 agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) prestarán seguridad en la urnas con la consigna de que " las elecciones deben darse en un clima de tranquilidad",además de ubicar a los electores sobre las entradas y las salidas y si se dan casos de niños o niñas extraviadas ayudar a encontrarlos.

Para Maritza de Morales quien también llegó temprano este centro de votación tiene limitantes que dificultan el ejerccicio del voto.

Señaló que los del TSE no pusieron una computadora para buscar la ubicación,como lo han hecho en elecciones anteriores y en los listados es más díficil; las urnas están amontonadas en el lobby de la institución donde no hay mucha luz.

"Esto no permite ubicar con rapidez la urna de votación y además mientras unos votan otros se buscan,es un solo desorden",agregó de Morales.

El taxista se retiró del centro de votación a eso de las 9 de la mañana cuando su clienta salió de ejercer el voto.

Mientras agregaba "a nosotros nos han dado permiso de ir a votar al mediodía y lo único que le puedo decir es que le he pedido a Dios sabiduria para votar y que el me ha dicho que no debo apoyar las injusticias".

20 ene 2009

Obama: de la "Casa Amarilla" de la esclavitud hasta "la Casa Blanca" de la libertad


Obama: de la "Casa Amarilla" de la esclavitud hasta "la Casa Blanca" de la libertad
20.01.09 | 13:12. Archivado en EEUU

20.01.09 | 13:12.
Archivado en EEUU
Tomado de: www.periodistadigital.com

(MICHAEL GERSON).- En paralelo al monumento a Lincoln en Washington D.C. según se sale de la Avenida de la Independencia cerca de la séptima, hubo en tiempos un edificio conocido como la Casa Amarilla. Según "Los negros levantaron el Capitolio," de Jesse Holland, por fuera no destacaba entre las demás viviendas En los sótanos, con barrotes de hierro en las ventanas y anillas en el suelo para cadenas, y en un patio cerrado por una pared de tres metros, seres humanos esclavizados eran secuestrados y vendidos.

Uno de ellos era Solomon Northup, un hombre negro libre natural de Nueva York que fue secuestrado, esclavizado y encarcelado en la Casa Amarilla.

Más tarde escribiría, "Tan raro como pueda parecer, totalmente visible desde esta casa, mirando desde su imponente altura sobre ella, estaba el Capitolio. Las voces de representantes patriotas presumiendo de libertad e igualdad, y el sonido de las cadenas de los pobres esclavos, casi se combinaban."

En pocos días, la voz del Presidente Barack Obama se mezclará con esos sonidos fantasmales, y se sumará a otras. Marian Anderson cantando "My Contry, 'Tis of Three," aunque las Hijas de la Revolución Americana habían ridiculizado la premisa de ese himno. Martin Luther King Jr. hablando desde las escaleras del Monumento a Lincoln, donde una pequeña placa conmemora ahora un lugar sagrado de la retórica estadounidense.


Si Obama y su preparado redactor de discursos, Jon Favreau, no saben encontrar poesía en ese lugar, no lo harán nunca.

Sin duda la encontrarán. Pero en cada proceso de redacción de discursos hay enemigos de la poesía y la ambición. Los consejeros políticos que cantan, "La economía, idiota." Los discípulos de las muestras estadísticas que explican que a los grupos encuestados no les gustan las palabras "esclavitud" o "injusticia"; prefieren palabras como "remache" o "malvavisco."

Los asesores de comunicación que utilizan "retórico" como término despectivo porque la formalidad no combina con "la expresión castiza."

En especial en lo concerniente al discurso de investidura, todos ellos deben ser ignorados. Es adecuado mencionar la actualidad, pero el Discurso del Estado de la Nación ya permite la suficiente concreción. Un discurso de inauguración plantea pruebas diferentes para un presidente nuevo: ¿sabe dejar de hablar como un candidato, y dirigirse al país y sus intereses? ¿Sabe situar su capítulo histórico apenas iniciado dentro del contexto de la historia americana?
Esa historia tiene muchas facetas, pero un solo desafío importante: una búsqueda desesperada de unidad, en ocasiones cruenta. Los discursos de investidura que resultan consecuentes confrontan directamente el asunto a tratar.


Los Presidentes anteriores a Lincoln intentaron mantener una unión política de estados divididos. Una vez rota, advertía Franklin Pierce, "Ningún poder o inteligencia sobre la tierra podría volver a unir nunca sus trozos." Lincoln precisó el ideal de la unión espiritual, una unión de idealismo y sufrimiento compartido, que trasciende la raza y costó un siglo alcanzar parcialmente siquiera.

Los Presidentes en la tradición de Woodrow Wilson y Franklin Roosevelt reclamaron una unidad nacional fundada en el idealismo democrático, en un mundo enloquecido por el imperialismo, el racismo y la ideología. "La aspiración democrática no es ninguna simple fase reciente de la historia humana," decía Roosevelt en su tercera inauguración. "Es historia de la humanidad."

En un discurso inaugural anterior, Roosevelt observaba, "En cada país siempre hay fuerzas en juego que separan a los hombres y fuerzas que les unen." Esas fuerzas siguen presentes.

A través de las convulsiones de los años 60 y 70, América sufrió divisiones que volvieron a una generación contra otra. Nuestras diferencias políticas y culturales hoy parecen expresarse principalmente a través de la mofa, en una especie de secesión espiritual unos de otros.

Es la principal finalidad del liderazgo presidencial ser una fuerza que nos una, afirmar, igual que hizo Jefferson, que somos "hermanos del mismo principio," establecer y abogar, como hizo Lincoln, que "No somos enemigos sino amigos. No debemos ser enemigos."

El origen de esta unidad para los estadounidenses no es un accidente de sangre o nacimiento, sino ciertos valores morales compartidos en materia de derechos y dignidad de todos los hombres y mujeres, afirmaciones contenidas en la Declaración de Independencia, y sin límites en su influencia global. La existencia de esos derechos impone deberes al gobierno, y genera obligaciones de unos ciudadanos para con otros.

En un discurso de investidura a la altura del momento, Obama resumirá el logro histórico que ya simboliza, y explicará cómo este difícil, grandioso y divino momento de la historia se amplía hasta incluirnos a todos.

Esta esperanza de unidad es más fuerte que toda la hipocresía de nuestro pasado, y más sonora que el ruido de las cadenas. Llevó a hombres y mujeres a subirse a barcos de inmigrantes y al Tren de la Libertad , y explica el sorprendente viaje que va desde la Casa Amarilla hasta una casa blanca justo al final de la calle.

19 ene 2009

La antigua guerrilla lidera el recuento en los comicios en El Salvador

El FMLN obtiene el 42,3% y ARENA el 39,5% en las legislativas, según los primeros datos.- El candidato de ARENA se hace con la alcaldía de la capital

AGENCIAS -

San Salvador - 19/01/2009


El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), la antigua guerrilla de El Salvador, toma de momento ventaja en los comicios legislativos celebrados este domingo, según los primeros resultados divulgados por el Tribunal Supremo Electoral.

En cuanto a las elecciones municipales, con el 41% de las actas escrutadas, el Tribunal otorga 35.079 votos de un padrón electoral de 292.074 personas a ARENA y 33.376 al FMLN. En la capital, San Salvador, el candidato de la gobernante ARENA, Norman Quijano, se ha proclamado vencedor en un acto de celebración en la sede de su partido. La alcaldía de San Salvador estaba en manos del FMLN desde 1997.

En las legislativas, la información, que se actualiza en tiempo real, según se alimenta con nuevos datos el sistema de recolección de votos, otorga 319.537 votos al FMLN y 298.579 a la gobernante Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) con 3.214 actas escrutadas en todo el país. Con sólo un total de 31.591 votos escrutados, el FMLN obtiene el 43,3% y ARENA el 37,7%.

Según las encuestas, el FMLN se perfila como el vencedor de las elecciones legislativas, unos comicios considerados como la primera vuelta de las presidenciales del próximo 15 de marzo, en las que el FMLN aspira con hacerse por primera vez con el máximo cargo político del país, en manos de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) desde 1989. Más de 4,2 millones de salvadoreños estaban convocados a las urnas para elegir a 262 alcaldes, 84 diputados de la Asamblea Legislativa y los 20 representantes de El Salvador en el Parlamento Centroamericano.

Sin incidentes de importancia

La jornada electoral empezó a las siete de la mañana hora local (dos de la tarde en la España peninsular) sin incidentes destacables, aunque con algunos retrasos que provocaron largas colas frente a las mesas, según el presidente del Tribunal Supremo Electoral, Walter Araujo.

La jornada electoral se cumplió sin irregularidades relevantes y en un marco de alegría y entusiasmo marcado por la alta participación de la población. Los observadores internacionales oficialmente registrados, unos 225, entre miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA), la Unión Europea (UE) y otros organismos independientes, corroboraron la normal celebración de los comicios en condiciones suficientes como para que sean representativas.

Fuentes del FMLN aseguraron, sin embargo, a la prensa local que en el municipio de San Isidro, en el central departamento de Cabañas, se suspendieron las elecciones después de que los representantes de la Junta Receptora de Votos descubrieron a un centenar de personas con documentos de identidad aparentemente falsificados.

Desde la firma de los acuerdos de paz en 1992, que pusieron fin a una guerra civil que causó más de 70.000 muertos y dieron la entrada al sistema político al FMLN, es la primera vez que coinciden en un mismo año las elecciones locales, legislativas y presidenciales. Las de ayer contaron con la presencia de más de 2.000 observadores nacionales e internacionales.


ARENA se impuso ante el FMLN, en la capital.
Foto: Iván Escobar

18 ene 2009

Avanzan elecciones municipales y legislativas en El Salvador

San Salvador. AFP

El presidente, Elías Antonio Saca, llamó a sus compatriotas a "no quedarse en casa" y a salir masivamente a participar en los comicios que se desarrollan en todo el país.

"Hoy es el día en que debemos cumplir con nuestro deber de ciudadanos, salir a votar. Hagamos uso de este derecho que nos da la Constitución de la República y participemos en este importante acto ciudadano. Hoy a votar todos con su familia, con los amigos, que llenemos las calles", dijo Saca en su acostumbrado mensaje dominical a la nación en cadena de radio.

Este domingo unos 4,2 millones de salvadoreños están convocados a las urnas para elegir a los 84 diputados al Congreso unicameral, a los concejos municipales de los 262 municipios del país.

Saca aseguró sentirse satisfecho de que las elecciones salvadoreñas sean "supervisadas" por más de 2.000 observadores electorales entre salvadoreños y extranjeros.

Durante la campaña que precedió a los comicios, el mandatario reiteradamente instó a los salvadoreños a "mantener el sistema de libertades en el país" y que la mejor forma de hacerlo era dando el respaldo a su partido, la Alianza Republicana Nacionalista (Arena), e impedir el avance del izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

Las encuestas posicionaron al FMLN a la cabeza de las preferencias de votación de los salvadoreños de cara a los comicios de este domingo y frente a la elección presidencial del próximo 15 de marzo.