15 sept. 2012

Amigo Santiago



Nuestra fotografía en el día de la graduación en 1999.


Por: Iván Escobar

Las últimas dos semanas del mes de septiembre han sido intensas. Correos, mensaje, llamadas telefónicas, anuncios, declaraciones, recolectas, campañas, avisos. Momentos de alegría, momentos duros, de incertidumbre, preocupación y sobre todo mucha fe puesta en el creador.

La última semana de agosto las acciones se organizaron ante el diagnostico que recibió mi amigo Santiago Leiva. Desde 1997- 1998 Santiago ha iniciado una de las más duras batallas, contra un pequeño tumor en su rostro.

En estos años enfrentó no menos de cuatro intervenciones quirúrgicas. La primera de ellas bien la recuerdo, cuando le fui a ver un día después al Hospital Rosales, me impactó mucho verle, totalmente maltratado el lado derecho de su rostro.
En esa oportunidad nos comentó que era normal. Eso habían dicho los médicos y que pronto mejoraría, además estaba joven.

Sin duda así fue. Paso una simple operación y con los meses seguimos haciendo lo que más nos gustaba, periodismos en uno de los medios más antiguos de este país, el Co Latino, nuestra escuela profesional y de la cual aprendimos uno de los grandes valores: la solidaridad.

Desde ese momento Santiago. En ese entonces, un joven fuerte y soltero salió adelante y trabajó duro por ayudar a su familia, su madre en particular.

Con el correr del tiempo aquella operación era necesaria volverla a realizar. En el mismo lado de su rostro volvía a crecer una pequeña bolita que al más corto tiempo incomodo a Santiago. Asustado busco asistencia nuevamente. En el país se vivía la mayor crisis en el sector salud, el Gobierno del entonces Presidente Francisco Flores impulsaba la privatización en el sector y los principales sindicatos de profesionales así como trabajadores de la salud, emprendieron la mayor batalla, para evitarla.

En este contexto, Santiago vuelve al quirófano al igual que otras cuatro veces más. Se extirpaba el pequeño tumor. Y con el tiempo volvía más violento.

La última operación que enfrentó lo llevó a su mayor preocupación, perder la batalla. Ahora casado y con un hijo, la lucha se hacía más difícil. Sin embargo el apoyo incondicional de su familia estuvo presente, así como un pequeño grupo de amigos que le apoyamos, y bajo nuestras limitadas posibilidades le alentábamos a seguir adelante, recomendando, apoyando y escuchándolo.

Hace menos de un mes, Patricia Meza me llamó por teléfono para decirme que Santiago estaba preocupado. Ya que en el Seguro le habían informado que el tumor estaba creciendo de nuevo y de forma agresiva invadía su rostro por lo que era urgente una operación “radical”, no detallare porque ya es conocido el tema.

Ese día, Santiago sintió que perdía la vida. No era para menos. Las alternativas no eran muchas y todas eran en contra. Pensaba en sus hijos, su esposa, su familia, su trabajo, etc.

En esos momentos, nuestras mentes no  pensaron más que en encontrar una segunda opinión. Y siempre bajo nuestras limitantes escuchamos infinidad de voces y opiniones.

Luego nos sentamos y decidimos que era necesario abrir una cuenta para recolectar fondos que permitiera que Santiago fuera atendido por médicos privados y si era posible ser intervenido en el extranjero.

Todo corrió tan rápido. Y las muestras de expresión no tardaron. Partidos benéficos, artistas apoyando, jugadores nacionales, reconocidos periodistas y presentadores de todos los medios se sumaron a la causa. Comunicadores institucionales, periodistas de medios de comunicaciones de todo nivel corrimos a las calles con alcancías en mano recolectamos lo que se podía, entre otras actividades.

Alguien dijo en todo este proceso, Santiago ha hecho lo que nadie había podido hacer en este país, unificar a los periodistas. Cierto. Y Patricia Meza lo dijo esta semana, en su cuenta de facebook, Santiago nos ha demostrado su valentía y coraje. Ya que Santiago se decidió someterse a la operación.

Recuerdo cuando iniciamos nuestros estudios de periodismo con Santiago en la UTEC. Desde el primer ciclo nos hicimos amigos, y compartimos infinidad de cosas. Siempre nos gustaba analizar la coyuntura, y no perdimos el tiempo cuando el Lic. Francisco Valencia, nos invitó un día a las instalaciones del Co Latino.

Así llegamos a los medios de comunicación. Practicando, luego haciendo horas sociales y por último laborando para el Decano del Periodismo Nacional. Un orgullo para él y para mi sin duda. Muchos nos decían: y ustedes que tanto hacen en el Co Latino, si ni pagan bien. Cierto, la paga era mínima, pero la escuela era inmensa y sobre todo conocimos como ya lo dije el valor de la solidaridad.

Mientras escribo estas líneas en mi mente salen todas esas imágenes de alegría, tristeza, enojo, frustración, emoción que vivimos durante las coberturas de innumerables situaciones y hechos.

La primera cobertura para un reportaje del Co Latino, la hicimos con Santiago. Era un tema del suicidio. Sin mucha experiencia nos introducimos en el mundo fascinante del periodismo, experiencias que no olvidamos y hoy en día nos permitieron avanzar por otras rutas.

En los últimos años Santiago se especializó en el periodismo deportivo y yo en el político. Pero nuestra amistad se fortaleció.

Esta semana que concluimos ha sido dura. Santiago optó por la vida como también dijo Patricia. Decidió operarse en el Seguro Social, ante la falta de otra alternativa para su cura.

Hoy está vivo. Está entre nosotros con una fuerza delegada por Dios. La prueba es dura, pero sé que Santiago así como ha salido adelante en sus pruebas en los últimos años, laborando y sacando adelante a su familia lo conseguirá.

Sabemos que no será fácil. Santiago hoy necesita las manos amigas que han salido. De mi parte, te digo amigo, hermano y colega seguiré apoyándote en lo posible y para que juntos volvamos a reflexionar sobre este país, sobre lo que pasa y sobre todo ver crecer a nuestros hijos que sin duda ya heredaron lo mejor: la solidaridad hacia los demás.

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