5 may. 2011

Los inmortales

Por: Iván Escobar

Los inmortales sería el título perfecto de sus slogans. El título perfecto de sus novelas, obras o exposiciones públicas para los legendarios partidos conservadores de El Salvador, que murieron en la elección presidencial de 2004, al no obtener el porcentaje que establece la legislación electoral.

Siete años después una resolución de la Corte Suprema de Justicia, declara inconstitucional un decreto legislativo que les devolvió la vida en 2005. Sin embargo, la reacción ha sido la más lógica reaccionar contra el máximo tribunal de justicia salvadoreño y tratar de buscar vías alternas.

En la Sesión Plenaria, de este 5 de mayo. Los movimientos políticos no se han detenido. Los secretarios generales del Partido de Conciliación Nacional (PCN) y del Partido Demócrata Cristiano (PDC), trabajan junto a sus asesores en la redacción de un decreto más para evadir el fallo de la Corte.

Al estilo que lo hicieron estos políticos con otra resolución de la CSJ, el año pasado cuando la Sala de lo Constitucional falló a favor de los salvadoreños pueden postularse a cargos de elección popular -diputaciones- de forma independiente y sin necesidad de pertenecer a un partido polìtico. En esa ocasión, todos los partidos sin excepción aprobaron una reforma constitucional, que deberá ser ratificada por la próxima legislatura y que frena en una medida las candidaturas no partidarias o independientes en el país.

Hoy los mismos políticos. Los viejos guardianes de la política salvadoreña, afinan sus maquinarias para garantizar su participación en las elecciones de marzo de 2012, particularmente las fracciones de derecha. Intentan revertir un fallo de la CSJ, histórico para muchos y que en una medida va acorde con una decisión que tomó el pueblo en el pasado, cuando en las elecciones de 2004, dijeron que no querían más la existencia del PDC y PCN en el espectro político nacional.

De aprobarse hoy un decreto que afecte esa resolución, que evite que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) continúe con un proceso de anulación de estas fuerzas políticas, tal y como lo plantea la CSJ, se estaría al frente de un tercer nacimiento de dos partidos que por elección popular fueron desaparecidos y que se niegan a morir. Claro los dos últimos no han sido del agrado de muchos, pero sí claros ejemplos de maniobras políticas que dan mucho que pensar.

Algunos políticos consideran que la Asamblea Legislativa no tiene porque meterse en buscarles un salvavidas a estas fuerzas políticas que no han llenado los requisitos que la misma ley electoral establece, la misma que ellos en su momento dieron vida con votos de sus diputados del pasado.

La credibilidad del TSE esta aprueba. Pero también la del Primero Órgano del Estado, que no tiene porque salir a defender fuerzas políticas rechazadas.

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