4 nov. 2009

FELICIDADES CO LATINO

Por:Carlos Bucio Borja
*Canadá

El diario Colatino constituye un referente periodístico indispensable para la comunidad salvadoreña en el exterior, especialmente para aquella que conforma parte de la lucha por la justicia y la transformación social en El Salvador. Antes del surgimiento de las bitácoras y periódicos digitales, el CoLatino constituía ya el medio, la voz para encontrar noticias y opiniones con un punto de vista inclinado a las causas del pueblo salvadoreño, e independiente de la aplanadora corporativa de los medios de derecha en El Salvador.

Hasta donde tengo entendido, este no fue siempre el caso, y que más bien coincide con el momento en que, a finales de los años 80, los empleados, empleadas, periodistas jóvenes e idealistas rescataron al Diario Latino de la bancarrota empresarial y constituyeron la cooperativa que hoy constituye CoLatino.

En ese contexto tan difícil, el CoLatino se impuso la doble tarea de rescatar el periódico —el de mayor trayectoria histórica en El Salvador—, y asumir una línea editorial progresista identificada con las causas del pueblo, un compromiso periodístico que provocó que en 1981 y 1991 sus instalaciones fueran bombardeadas por los escuadrones de la muerte de El Salvador, hecho de desesperación barbárica, que sin embargo, no impidió que el periódico volviera a resurgir, literalmente de las cenizas, siempre con un espíritu progresista. Este momento coincide, además, con los inicios de la gran diáspora salvadoreña, como resultado de la gran represión e inestabilidad política que se producía en El Salvador en aquella época.

El CoLatino constituye también una verdadera escuela de periodismo en el país, tanto por su compromiso con las verdades históricas de la nación salvadoreña, así como por su impulso a las letras y las voces de la cultura nacional con su suplementos “3 Mil”, “Aula Abierta”, “Amigos” y otros espacios editoriales.

Asimismo, si bien el CoLatino es un periódico identificado con la Izquierda salvadoreña, éste también ha sido un espacio que ha abierto sus puertas a ideólogos de derecha cuando éstos se han expresado de manera respetuosa sobre diferentes temas de la realidad nacional.

Respecto a la diáspora salvadoreña, el diario CoLatino siempre ha tenido una actitud editorial positiva y receptiva en cuanto a permitir a voces salvadoreñas en el exterior expresarse en sus diversos espacios editoriales, y haciendo eco, también, en sus notas periodísticas y editoriales de las dificultades y aspiraciones de este sector de la población salvadoreña, el cual constituye hoy hasta un 25 y un 33 por ciento. Y en cuanto tal constituye uno de los principales factores del carácter dinámico y transformativo de la nacionalidad salvadoreña.

Desde una perspectiva personal, pero una entre muchas tantas, el CoLatino es el medio que siempre busco —todos los días— en sus formatos digitales (HTML y PDF) para mantenerme informado en cuanto al acontecer nacional salvadoreño, particularmente aquellos de mayor trascendencia.

Pero no es sólo la búsqueda de información simplemente como un catálogo, sino la confianza de que sus artículos noticiosos se comprometen principalmente con la verdad, y sus espacios de opinión que se identifican, por lo general, con ideas de progreso nacional o la disidencia política.

Pienso que a pesar de los aspectos positivos que arriba he señalado, el periódico puede mejorar mucho en su diseño y diagramación digital, haciéndolo más atractivo y dinámico.

También podría impulsar un proyecto piloto —en el que obviamente se deberían sopesar costos— mediante el cual se pudieran exportar ediciones limitadas de sus suplementos culturales, de entretenimiento y deportivos en las principales ciudades norteamericanas donde se concentra la diáspora salvadoreña; ciudades como Los Ángeles, Maryland, Nueva York y Toronto.

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