30 nov. 2008

¡Siento verguenza!

Por: Jaime Ascencio

Siete meses después de recibir un fallo favorable de una Cámara de lo Laboral, _ que ordena el pago por despido injustificado y al mismo tiempo condena al Estado en EL RAMO DE LA DEFENSA NACIONAL (6 de mayo 2008); y a 32 días de que se cumpla un año de haber sido despedido y no indemnizado, mi caso sigue en el limbo en la Corte Suprema de Justicia.

Hasta allí fue enviado el caso luego que la parte demandada (léase Estado-Radio Cuscatlán, adscrita al Ministerio de la Defensa , apelara la decisión del ente judicial.

He retomado con renovadas energías mi lucha porque sigo creyendo que he sido víctima de una decisión política, arbitraria e injusta y porque el fallo judicial demuestra la inconsistencia de argumentos que presentó el Estado. Y más aún porque me parece que el tiempo transcurrido es demasiado para emitir una sentencia definitiva como me lo viven repitiendo los empleados de la Sala de lo Civil, cada vez que indago sobre los avances en la CSJ.

Sobre este punto en particular quiero decir que me avergüenza la justicia de mi país por la poca celeridad que ponen cuando un ciudadano demanda justicia. Su voz (nuestra voz) es tan chica e insignificante que no le prestan mayor atención. Vale más la de las corporaciones, la de las empresas, la del Estado. Y si el Estado demanda ir lento, se pliegan a ese ritmo sin importar la pronta y cumplida justicia. Es pésimo e ingrato que los responsables de las salas no tengan establecidos plazos para resolver.

El día que me anunciaron “ganó el juicio”, también me anunciaron: “Si apelan tendrá que esperar quien sabe cuánto tiempo”. Pero ese desdichado día también me dijeron que si yo insistía tantas veces, existía la posibilidad que los señores (magistrados) alimentaran su voluntad y le pusieran más empeño para resolver. Se me vino a la mente esas tretas por las cuales medios de comunicación y empresas telefónicas ponen a concurso la otorgación de servicios básicos como el agua potable, en la que la comunidad que más llame, es la que recibirá el beneficio. No hace falta ser experto para deducir lo que ocurre. Un porcentaje de esas llamadas va para el medio y otra para la compañía de teléfonos. Simple.

Deduje, entonces, que la justicia no viaja ni siquiera en tortuga. Simplemente los casos que llegan a su instancia- a menos que sean de señores de corbata y grandes corporaciones, donde hay comprometidos altos intereses, mete las manos- de lo contrario los archivan. Y si nadie dice “aquí estoy esperando justicia”, el olvido se los come.

De verdad que agradezco a quienes me han aconsejado que insista, insista e insista… tal vez me oyen. Creo, sin temor a equivocarme, que estos dramas deberían ser expuestos públicamente para que todo el mundo se entere de la calidad de justicia que tenemos en El Salvador. ¡Es eficiente!... cuando le conviene. ¡Es eficiente!... pero no con los ciudadanos comunes y corrientes.

A propósito de comunes y corrientes. ¿Cómo será para ellos la justicia?...¿Existirá o...¿Será un mito?...¿Será una leyenda?...¿Será una anécdota?...¿Será un cuento?... Sólo Dios sabe.

Es bueno pensar en estos tópicos porque hoy que la crisis ha agudizado sus sentidos muchos comunes y corrientes y otros no tan corrientes ni comunes, quedarán cesantes de sus cargos. Y mal harían los favorecidos con el despido si se dejan pisotear sus derechos laborales, si no les es reconocido el tiempo de trabajo. En mi caso en particular demando el cumplimiento de la ley y la ley dice que deben indemnizarme. Y se están haciendo los sordos, los del ojo pacho como si no fuera con ellos (el Estado- la Radio Cuscatlán ).

A los que ignoran pormenores de mi caso los invito a que se unan a mi causa, adquiriendo el libro: Pétalo amargo, donde además de encontrar 52 historias de la vida real, podrán leer mi testimonio, mis doce años de trabajo en Radio Cuscatlán.

Hay allí pormenores de lo que me sucedió, algunos momentos de apremio y mi queja, válida para todo momento: Desde los medios de comunicación no surge la verdad, si los periodistas no logran superar sus particulares y mezquinos intereses. Para muchos laborar allí es como ir a un balneario y colocarse en el trampolín más grande de una piscina desde la que se impulsan lejos. Van a colocarse como productos en venta, quien paga más es el que se lleva ese recurso humano. No existe un interés genuino de trabajar honradamente por la profesión ni cumplir sus más altos intereses- fiscalizar al poder,- más bien, buscan con ardoroso afán el poder.

En carne propia he testimoniado las formas más perversas de venta de honores y voluntades, de favores, he visto el triste papel de los oportunistas y los mediocres; he padecido decisiones que hay que echarse al hombro con las que uno no comulga. Pero el afán de obtener el pan de cada día nos obliga a guardar silencio, un silencio cómplice que se hace inmenso cuando nos golpea cobardemente.

Obviamente no estoy hablando de todos los periodistas sino de los “triunfadores”, de los “exitosos”, de los que son “ejemplo” porque aceptan cualquier propuesta sin tan siquiera avergonzarse de sí mismos ni de los votos que se comprometen cumplir cuando reciben su título en las universidades. De estos estoy hablando porque no tienen escrúpulos por muy vestidos que anden. Por muy disciplinados y amigos que se hagan de uno. No son confiables. Carecen de garantía en la relación con sus semejantes y son una amenaza para quienes gustan estar bien informados.

El libro que comento pueden adquirirlo en las librerías: La Casita , Prolibros, Multilibros (Universidad Tecnológica), Clásicos Roxil y Equipo Maíz. Su aprecio es accesible.

Pero mientras alguien se anima a adquirirlo yo insisto en que mis derechos humanos se me siguen violando al retardar la justicia. No solamente el que incumple la ley causa daño sino el que tiene la ley en sus manos y se abstiene de aplicarla.

Y concluyo con esto: mi despido es totalmente ajeno a los que ocurren hoy en día y a los que han de venir en el futuro derivados de la crisis mundial. No debe haber confusión.


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Publicado por Jaime Ascencio para Hablando sin ataduras el 11/29/2008 12:44:00 PM jaimeascencio.blogspot.com

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