24 nov. 2008

Resultados del 23N: análisis preliminar

Reinaldo Iturriza López
Saber y poder
(*)

Los resultados del primer boletín del Consejo Nacional Electoral (con el 95.67% de las actas transmitidas) ya circulan por la web. Se pueden revisar en la misma página del Consejo. Según éste, el chavismo triunfó en 17 gobernaciones y la oposición en tres: Zulia, Nueva Esparta y Miranda. Un par de horas más tarde, las respectivas juntas regionales electorales de Táchira y Carabobo informaron de la victoria de la oposición en estos estados, con lo que sumarían cinco. La oposición también ha triunfado en la Alcaldía Metropolitana de Caracas y en el Municipio Sucre (según ya ha anunciado la Junta Municipal Electoral). En cuanto al resto de las alcaldías, no está disponible a esta hora mayor información oficial.

El chavismo ha recuperado cuatro gobernaciones: Aragua, Guárico, Sucre y Trujillo (los cuatro gobernadores salientes resultaron electos con los votos del chavismo, pero se deslindaron luego). Perdió dos: Miranda y Táchira. Carabobo, por su parte, estaba gobernado por uno de esos personajes que integran lo que los opinólogos/encuestólogos/electorólogos llaman eufemísticamente "chavismo disidente". Ha quedado en manos de la oposición.

Según las proyecciones del Partido Socialista Unido de Venezuela, hechas públicas por Jorge Rodríguez (alcalde electo del Municipio Libertador), el chavismo podría alcanzar los 5 millones 600 mil votos, aproximadamente. Un notable avance en relación con la votación obtenida durante el pasado 2D (4 millones 379 mil 392 votos). La oposición, por su parte, y según las mismas proyecciones, alcanzaría poco más de 4 millones (contra los 4 millones 522 mil 332 de diciembre pasado).

Según estos datos - y de confirmarse tales proyecciones - no sólo parece claro que el chavismo ha resultado el gran triunfador en estas elecciones regionales. Además, ha logrado avanzar: recuperando cuatro gobernaciones bajo control del "chavismo disidente" y superando por más de un millón de votos el resultado obtenido el 2D.

Sin embargo, no es momento para triunfalismos. No sólo hemos sido incapaces de ganar la gobernación de Zulia (primer estado en importancia electoral, si exceptuamos el Distrito Capital, donde se concentra el mayor caudal de votos del país). Además, hemos perdido la Alcaldía de Maracaibo (según indican todas las fuentes). Hemos perdido Miranda (segundo estado en importancia electoral, hecha la salvedad previa). Sin disponer de la información suficiente que me permita, de momento, sustentar lo siguiente, al parecer la derrota en el Municipio Sucre ha sido determinante en el resultado obtenido en Miranda. Y tal parece que con la derrota en el Municipio Sucre, se nos ha esfumado la victoria en la Alcaldía Metropolitana de Caracas.

Tampoco es momento para el derrotismo. Pensar que se ha perdido todo con la Alcaldía Metropolitana de Caracas no sólo es un exceso. Es casi una impostura. Tanto como es una impostura desestimar esta derrota en particular, porque ganamos 17 gobernaciones.

Todos sabemos que los medios opositores no abrirán su edición de hoy anunciando que el chavismo es la principal fuerza electoral del país. Al contrario, resaltarán lo que luego los opinólogos/encuestólogos/electorólogos calificarán como una gran victoria de la oposición (como ya editorializaron en sus avances noticiosos: ver abajo).








Esto es propaganda, no información. Eso lo sabemos de sobra. Propaganda en dos direcciones: por una parte, dirigida a insuflar de ánimos a su base social; por lo otra, orientada a desmoralizar a la base social del chavismo. Y ésta es una de las claves: el chavismo no debe perder el tiempo respondiendo a esta propaganda con más propaganda. No basta, insisto, con repetir una y otra vez que hemos triunfado en 17 gobernaciones y que somos la principal fuerza política del país. Un análisis de la situación requiere sopesar avances y retrocesos.

No basta con proclamarnos la principal fuerza política del país: hay que serlo. Y es preciso, ante todo, ser una fuerza política revolucionaria. Es tiempo de aplicar la máxima de Rosa Luxemburgo: "no se llega a la táctica revolucionaria a través de la mayoría, sino a la mayoría a través de la táctica revolucionaria". Allí donde retrocedemos, está fallando la táctica revolucionaria. Partimos de una falsa premisa si consideramos que es preciso ganar todas las gobernaciones y alcaldías para impulsar un proceso revolucionario. La cuestión es a la inversa: es impulsando la revolución que se llega a la mayoría.

Por supuesto que son pertinentes las siguientes preguntas: ¿qué es, entonces, una fuerza política revolucionaria? ¿Lo es el chavismo? ¿Lo es el PSUV? ¿Qué es la táctica revolucionaria? Eso es lo que hay que discutir.



(*)Tomado de: www.rebelion.org

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