19 oct. 2008

Ávila y sus promesas de campaña

Por Iván Escobar

Las promesas electorales han comenzado a surgir por parte de los candidatos. Al igual que la lluvia en pleno invierno, las palabras de los políticos caen cada día en este temporal electoral, que ya causa confusión entre los electores.

Las mayores dudas entre los salvadoreños surgen a partir de las ofertas que realiza el partido oficial, a través de su candidato a la presidencia, quien está ofertando lo que en el pasado fue bandera propia de la oposición y que en un tiempo se consideraron como malas palabras ante funcionarios de gobierno.

El pasado viernes 17 de octubre en declaraciones a un programa de noticias, el candidato presidencial de ARENA y ex director de la Policía Nacional Civil (PNC),Rodrigo Ávila, dejó en claro una propuesta que de entrada me puso en que pensar, tomando en cuenta que dos años atrás la misma era una consigna propia de grupos estudiantiles.

Me refiero a la última propuesta presentada por Ávila, en la cual además de ofrecer un metrobús, quiere que, al ganar las elecciones, el pasaje de transporte público sea gratuito para los estudiantes y los adultos mayores.

La verdad es que los políticos muchas veces tratan de burlarse de la inteligencia de la gente, y olvidar que una propuesta de similar dimensión, el 5 de julio de 2006 o el mal llamado por la prensa sensacionalista “5-J”, fue la antesala de hechos violentos frente a la Universidad de El Salvador, en esta capital.

Recuerdo que ese día, me dirigía a mi trabajo y me encontré a mi paso con la protesta de estudiantes de educación media y organizaciones de estudiantes universitarios, frente a las instalaciones del Instituto Nacional General Francisco Menéndez (INFRAMEN), reclamando al gobierno que se fijara una tarifa especial para los estudiantes, como medida compensatoria a las familias de escasos recursos que sufren los incontrolables incrementos en pasajes del servicio de bus. Las protestas siguieron con una marcha pacífica hasta la UES.

La respuesta en esa oportunidad, por parte del gobierno y en particular de las fuerzas de seguridad pública, a través de la Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO), de la PNC –institución que Ávila ha dirigido en dos oportunidades- fue medidas de represión, las cuales finalmente desencadenaron en una verdadera batalla campal frente a las instalaciones de la UES. Las mismas dejaron como saldo la muerte de dos elementos policiales a manos de personas ajenas a esta protesta y que deslegitimaron la protesta social de los estudiantes organizados, en esos momentos.

Pero retomando el tema de las propuestas en esta campaña electoral, que se esté pidiendo esto nuevamente no es congruente con la realidad, más cuando el partido oficial ha sido el primero en no respaldar este tipo de medidas, cuesta creer que ahora un gobierno las va a implementar.

Y más cuando, además, se está hablando de mejorar el servicio de transporte público, por medio del denominado metrobús. Aunque nada se dice de la poca efectividad que ha tenido el gobierno actual en lograr ordenar el sector de transporte público, el cual continúa siendo un verdadero dolor de cabeza para los usuarios.

A lo anterior se suma la falta de control de las instituciones de gobierno para lograr que el precio de los combustibles baje en este país, precio que sigue por arriba de los tres dólares, cuando en el mercado internacional el petróleo está experimentando importantes reducciones, mismas que no se traducen en beneficios directos a los consumidores salvadoreños.

Por eso creo que la propuesta de lograr reducir las tarifas de pasaje de bus o precios preferenciales a usuarios de la tercera edad y estudiantes es un sueño lejano, más cuando en este país uno de los sectores más importantes, y que no logra ser controlado por el Estado, son los empresarios del transporte que hacen y deshacen a la hora de aumentar tarifas.

Por eso cuesta creer, como insisto, que se piense en ordenar ahora, cuando en el pasado se ha pedido lo mínimo que es regular tarifas y establecer precios accesibles a grupos vulnerables, que han sido ignorados.

Es necesario, por ello poner atención a las ofertas electorales y verificar que los candidatos no caigan en simple populismo.

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