18 oct. 2008

Los clásicos de la música para mejorar las condiciones de vida de niños y jóvenes

"Pasaporte do futuro"

Marielos Márquez

Jeans, tenis, gorras y pañoletas son los atuendos que los jóvenes que forman parte de la Orquesta da Grota visten en sus presentaciones. El estereotipo de los músicos que tocan música clásica se cae al verlos entrar en escena.

La seriedad y el protocolo que caracteriza a quienes, tradicionalmente, ejecutan éste tipo de música no se vio en el concierto Cordas da Grota "Un Homenaje a la Niñez y Juventud Salvadoreña" ofrecido recientemente en el auditorio Ignacio Ellacuría, de la UCA.

Las interpretaciones cargadas de alegría y dulces, como bien ejecutadas, complacieron al público presente, el cual desde tempranas horas de la tarde reclamaba la salida de los jóvenes músicos.

Así se hicieron presentes en el auditorio los más reconocidos compositores de música clásica del mundo: los alemanes Mozart, Händel, Telemann, Bach y Pachelbel; el italiano Vivaldi; así como el compositor brasileño Zequinha de Abreu.

Cada primero de octubre se celebra el mes internacional de la niñez… y que mejor que hacerlo con música que llena el espíritu, y que es interpretada por jóvenes, para jóvenes y niños, explicó Paulino Espinoza, director del Centro Cultural Universitario, añadió que es necesario que los adultos recuerden que tienen obligaciones con los niños.

Éste es "un evento organizado como parte de una larga tradición de cooperación entre el Centro de Estudios Brasileños, el Centro Cultural Universitario y, en esta ocasión, con las Defensorías de la Niñez y la Adolescencia" del IDHUCA, explicó Espinoza.

La orquesta brasileña se encuentra realizando una gira por la región centroamericana, explicó Vanda Pignato, agregada Cultural de Brasil en el país.

La orquesta, formada por jóvenes de la comunidad de la Favela da Grota de Río de Janeiro, Brasil, nació del proyecto Orquesta de Cordas da Grota, que persigue iniciar a los jóvenes de la comunidad de la Grota do Surucucu en el mundo laboral.

"Es una experiencia muy interesante (el proyecto Cordas da Grota), cómo integrar a los jóvenes en conflicto con la ley a la sociedad, a través de la música, de la cultura", explica la agregada cultural de Brasil en el país.

Pignato señala que traer el proyecto al país resultó interesante, ya que acá hay tantos problemas relacionados con las maras, "es una forma de demostrar que no es con violencia como se solucionan los problemas de delincuencia", agregó que es necesario dar una oportunidad a los jóvenes para que puedan reinsertarse a la sociedad.

Marcio Selles, director de la orquesta, señaló que otro de los beneficios que acarrea la orquesta para los jóvenes es la oportunidad de insertarse en la vida laboral y continuar con su preparación profesional.

"El mayor beneficio que se podido observar con el proyecto es que se han abierto nuevas perspectivas de vida, nuevos sueños, nuevas metas a seguir para los jóvenes", explica el director.

"Muchas veces cuando las jóvenes han salido embarazadas dejan la escuela y no hacían nada más. Los objetivos de vida de ellos era hacer más hijos, con el proyecto que los jóvenes se han interesado más en la música que en tener hijos y procrear", prosigue Marcio.

"Con el proyecto se les ha abierto un nuevo horizonte a aquellas que ya son madres, hasta la fecha ya hay algunas que quieren regresar a la escuela y especializarse en diferentes áreas de la música", señala Marcio.

Simone de Carvalho Silva tiene 20 años, ejecuta el violín dentro de la orquesta e ingresó al proyecto hace ya cinco años, en la actualidad ella se encuentra dentro del grupo de estudiantes avanzados.

Ella señala que otro de los beneficios es poder aprender a ejecutar más instrumentos, además de la oportunidad de viajar y conocer otros países, dice.

Actualmente la joven se está preparando para la universidad, al igual que otros que forman parte de la orquesta, también se preparan para trabajar en orquestas. "Ellos ganan dinero por dar clases de violín", dice Marcio y añade que tocan en bodas y otros eventos de la misma naturaleza, actividades que se significan algún ingreso para ayudar a sus familias.

Jose Carlos Vidal, violonchelo, se encuentra haciendo trabajo comunitario desde el inicio de la orquesta, ya estaba ahí cuando la orquesta se formó. Tenía ocho años de edad, "yo trabajaba y aprendía jardinería", cuenta.

Él tiene catorce años de estar en la orquesta, los mismos que ella tiene, actualmente imparte clases para niños. Uno de los beneficios "extra" del proyecto, dice, es que él es "muy tímido, me ha ayudado bastante en eso", explica.

Marcio, explica que muchos de los jóvenes que forman parte de la orquesta viven en guetos y la música es su pasaporte para la ciudadanía plena. "Ellos van a poder ir a la universidad, a un teatro municipal"

Además de la música el proyecto contempla clases de danza, dibujo, pintura, talleres de fotografía y "actualmente estamos construyendo un estudio de grabación", explica Marcio, añade que "por la noche hay un curso de preparación de los jóvenes para la universidad".

Una de las principales características es que en el proyecto se aceptan a niños, desde siete años, el requisito es que quieran tocar algún instrumento y que asistan a clases, no pueden faltar a las clases.

En sus inicios el proyecto dio inicio con clases de flauta dulce, impartido a los jóvenes. Posteriormente, el contacto con la música de Bach, Haendel y Vivaldi hizo despertar el deseo de aprender violín por parte de los alumnos. Luego de meses de aprendizaje se dio paso a las primeras presentaciones en público y la inminente creación de la Orquesta de Cordas da Grota.

A lo largo de sus 14 años la orquesta se ha presentado en diferentes escenarios, escuelas, salas de concierto, teatros e iglesias de "Rió", "Niteroi" y Sao Gonçalo. Además de sus participaciones en el Festival Música Antigua y Colonial de "Juiz de Fora" en el 98 y 99; el Curso de Vacaciones del Museo Villa – Lobos en 2000, al año siguiente la orquesta se fue de gira al norte de Portugal.

En 2006 se lanzó el primer disco en el que se patenta el trabajo realizado desde hace diez años. Algunas de las piezas que componen la producción son del periodo barroco (Telemann, Bach, Vivaldi y Händel), clásico (Haydn) y también de la música popular brasileña.

En la actualidad el proyecto atiende a cerca de 180 niños y jóvenes de la comunidad, con el aprendizaje de instrumentos de cuerdas, como viola, violín y violonchelo y flauta dulce, las opciones para los jóvenes se han extendido a otros instrumentos como guitarra acústica, flauta transversa, percusión y canto coral, entre otros.

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