16 oct. 2008

“Con las nuevas tecnologías el alumno ya empieza a ver su futuro”: Blanca Martínez

Por Jaime Ascencio
www.jaimeascencio.blogspot.com

Mis pies se colocaron firmes en la última grada que da a Parvularia, de repente mis ojos se desvían y quedan fijos en esa escena inconfundible: Fútbol. Un niño de tercero se lanza y logra atajar con sus manos un balón que llevaba fuego a un marco imaginario. Una nube de polvo se alza de la cancha que mide menos de lo reglamentario. Jubiloso se levanta el infante, con una sonrisa de triunfo. Evitó el primer gol.

Esta es una de las tantas estampas que a diario se viven en el Complejo Educativo, Claudia Lars, una institución educativa que tiene el privilegio de llevar el nombre de una de las más insignes poetas que ha parido El Salvador. La misma se ubica en el municipio de San Francisco Chinameca, en el departamento de la Paz.

La institución educativa está asentada en un terreno escabroso, la circundan barrancos, peñas que amenazan caer en cualquier momento y una inocente quebrada en verano pero peligrosa en invierno. Sin embargo esos detalles se minimizan por el espíritu que prima entre su cuerpo docente, escolar y padres de familia, los cuales han jugado un papel preponderante desde su fundación, en 1954.

El desarrollo que evidencia este Complejo Educativo nada tiene que envidiarle a otras instituciones que se localizan en San Salvador, dice su director Antonio García Morán. Destaca las nuevas tecnologías como el motor de arranque y modernidad que poseen. La formación es integral ya que el estudiante entra a un mundo actualizado en materia educativa.


Sus palabras son complementadas por la subdirectora de esta institución educativa, Blanca Estela Martínez García, al señalar que “el alumno ya empieza a ver su futuro”, en referencia a su ingreso a las aulas y el uso de los recursos tecnológicos a su disposición. Y no es para menos, el mundo no es el mismo de hace 30, 20, mucho menos de 10 o cinco años.

Saber las tecnologías es una necesidad irrenunciable como manda el antiguo sistema en el uso de las vocales. Además no estar a tono se cae en lo que el Diccionario Enciclopédico de Ciencias de la Educación, editado en 2006, señala como Analfabetismo funcional o tecnológico. Textualmente dice: “El analfabetismo funcional es una nueva modalidad de analfabetismo que trasciende a las necesidades básicas de saber leer y escribir; algunos autores señalan que el analfabetismo funcional está compuesto por el analfabetismo informático (carencias de habilidades para el uso de la computadora) y el idiomático (carencia del idioma que se universaliza en la red, el inglés).

Martínez García señala que la impartición de clases ha mejorado, la mayoría de docentes ha optado por utilizar los videos para el aprendizaje. Y tras destacar este cambio de rumbo contrasta el pasado con el presente. “Si antes que no había equipo (computadoras y otros accesorios) teníamos visión, ¿por qué ahora no, que existen mejores condiciones?
En los beneficios que las tecnologías acarrean para la formación académica mucho tienen que decir los estudiantes. Cristina Patricia, de 15 años de edad y cursante de séptimo grado, asegura que la presentación de trabajos es mejor. Y acota: “Me siento más útil para las personas a quienes enseño”. Esto porque ella es parte del Comité de Apoyo Tecnológico, CAT por sus siglas, el cual es conformado por los estudiantes más compenetrados en el uso de la informática.

“Primero fue algo extraño, tenía miedo arruinar la computadora”, ilustra su experiencia Douglas Noel Martínez, de octavo grado. Su empeño por aprender lo ha llevado a pulir sus destrezas en el manejo de programas de edición de video. Sin embargo, su incursión en este campo le mantiene la mente fría en el sentido de no olvidar que entre lo manual y lo tecnológico hay un límite, ese es que el lápiz sigue vigente.

Salvador Amilcar Vigil, del mismo grado, va más allá al apuntar que aprovechar el recurso tecnológico, particularmente la red internet, le recuerda que no hay que convertirse en un autómata. Su punto de vista es importante porque en los últimos años estudiantes de distintos niveles al visitar cibercafé _cuya proliferación a nivel nacional es notoria _ha abonado a su uso masivo. La consulta de libros va desvaneciéndose por lo cómodo que resulta abrir una página, bajar un artículo e imprimirlo, luego se presenta con lujos imaginados que no han ameritado esfuerzo alguno. Pero hay un problema mayor, muchos docentes ignoran estos procederes y se remiten a la calificación sin cuestionar la obtención de las tareas.

Por lo menos en mi caso “cuando bajo algo de internet siempre analizo, comparo con libros para darme mayor soporte”, explica este joven de vivaces ojos y quien para acudir al centro de estudios todos los días tiene que caminar un poco más de un kilómetro de distancia.

José Luis Alvarado, responsable del Aula informática asegura que para corregir estos excesos ha prohibido la impresión de documentos. “Pueden abrir una página de internet pero los datos los tienen que copiar a mano”, acota. Y precisa que en pláticas formales e informales insta a cada estudiante a no abandonarse a esas actitudes que les impide lograr un desarrollo integral.

Alvarado señala que contar con esta aula ha sido uno de los logros más significativos. Este optimismo no obstante lo matiza con la incertidumbre que prima cuando la demanda de estudiantes sube y el recurso no es suficiente. Por ahora estamos bien pero viendo a futuro es claro que no alcanza el equipo, refiere.

La utilización de las nuevas tecnologías no se remite exclusivamente a los estudiantes, el aula está abierta a la comunidad de San Francisco Chinameca. Son varias personas las que se han nutrido de conocimientos en este campo y su condición, su calidad de vida y sus expectativas día a día miran a otros horizontes.

Es el caso de Leopoldo García, de 54 años de edad, quien se desempeña como Registrador de Familia en la Alcaldía de la localidad. Sus años no han sido obstáculo para actualizarse. En su pequeño despacho duerme tranquilamente y en absoluto silencio una antigua máquina de escribir. En la otra esquina la computadora que diestramente ha aprendido a manejar. El beneficio es que hoy ya no tengo que estar rehaciendo los documentos que me piden. Una vez los digito, los guardo y cuando los solicitan nuevamente, abro el archivo y están allí, dice con aires de orgullo.

Quien también testimonia positivamente sobre los beneficios de las nuevas tecnologías es Blanca Estela Mártir, de 31 años de edad y madre de dos hijos. Sus posibilidades de tener un empleo digno y bien remunerado no pasaban de las paredes de una Maquila. Temor a “yo no voy a poder y al qué dirán porque mi hijo ya es grandote”, la mantenía atada dice. Pero hoy la perspectiva de trabajar de otra cosa la llena de optimismo. “Yo creo que puedo competir con base a los conocimientos”, reflexiona cuando se le pregunta el aprendizaje en computación.

Sus logros son importantes ya que además de teclear la computadora está por concluir el bachillerato con el plan EDÚCAME, que promueve el Ministerio de Educación. “Mi autoestima ha mejorado porque antes pensaba que podía optar sólo a trabajos domésticos”, reseña.

Cándida Martínez García, una de las más antiguas docentes del Complejo Educativo Claudia Lars sostiene que, ha asumido los retos actuales y como otros de sus compañeros, acude a la Aula informática a nutrirse de nuevos conocimientos. Ella sentencia que no prepararse teniendo los recursos a mano, es para dar lástima en el futuro. Y su visión no es exclusivamente para los estudiantes sino para los docentes.

Indudablemente el Complejo Educativo Claudia Lars ha avanzado en sus propósitos educativos, pero el día a día les dicta nuevos desafíos que sólo serán alcanzados en la medida que haya más compromiso de los actores de la educación. Desde el Ministerio de Educación comprendiendo la necesidad de habilitar más opciones para la educación media, un campo de alta demanda es la mecánica pero a falta de equipo los estudiantes emigran, según el director.

Otro aspecto de vital importancia para Antonio García Morán es el sacrificio que realizan algunos padres de familia, que en su afán de ayudar piden permiso en su trabajo para facilitar su fuerza de trabajo. No son todos pero buena parte de ellos se esmera por aportar al engrandecimiento de este proyecto educativo, ejemplifica.

Esta disposición de ayudar no es nueva. Sin infraestructura educativa_reseña la historia de San Francisco Chinameca allá por 1920_, se recuerda a las señoras Natalia Hernández y Jesús Martínez Palma, la primera quien enseñaba a leer, escribir, coser y rezar, tareas para las cuales utilizaba los libros Catón, Mantilla y ANCORA; además a los señores Isabel López, Entimo Cardona, Andrés Rojas, Santos Mármol y los maestros, Matías y Paz Martel.

El Complejo Educativo atiende a más de mil estudiantes de ambos sexos, desde la parvularia hasta bachillerato, programas educativos del Plan 2021, como EDÚCAME y a distancia.

No son en vano entonces, los 54 años de vida institucional recorridos hasta hoy.

Complejo Educativo Claudia Lars

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