27 ago. 2007

Digitalización de los medios, ¿verdadera alternativa para democratizar la comunicación?

Por: Daniel Trujillo

Los adelantos tecnológicos han sido diversos en este último siglo, y la modernización en las formas de comunicación han obedecido a ese nuevo estilo de vida. La digitalización en los diferentes aparatos comunicativos es un claro ejemplo de este gran avance.

La digitalización está revolucionando la forma de cómo los medios de comunicación dan a la sociedad la información, con el fin de actualizarlos sobre lo que pasa en el contexto nacional e internacional.

Se podría decir que la digitalización obedece a un proceso de convergencia tecnológica que es acelerado por las poderosas transnacionales de los países capitalistas.

Gracias a la digitalización el espectro electromagnético, entendido como el canal en que se ubican las diversas frecuencias de televisión y radio, puede comprimirse para dar lugar a que más medios de comunicación se instalen en la preferencia de los receptores.

Sin embargo, este avance no ha sido concretizado en los países de la región centroamericana, generando de esa forma que las frecuencias estén monopolizadas careciendo de una verdadera democracia comunicativa.

Para el director de legislaciones de América Latina de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC), Gustavo Gómez, el único gran afectado de este proceso es el espacio radiofónico alternativo, es decir las radios comunitarias, que por su programación y contenido distintos a la de las radios comerciales, han sufrido marginación en el transcurrir de su historia por conseguir un espacio en el espectro.

Para muestra un botón. En El Salvador se puede evidenciar que casi el 100 por ciento del espectro electromagnético está dominado por radios comerciales y religiosas, dejando solamente un pequeño espacio para las radios comunitarias, en este caso sólo dos con cobertura en la capital y unas diez a nivel nacional.

La excusa de la Superintendencia General de Electricidad y Telecomunicaciones (SIGET) es que el espectro está saturado, y que lastimosamente ya no hay espacio para que más medios se incorporen a él.

Es increíble que la SIGET diga eso cuando la misma Organización de las Naciones Unidas (ONU), a través de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) aseguró que el espectro es un patrimonio de la humanidad y que el Estado sólo puede administrarlo; en ningún momento la UIT le da la potestad para que prohíba la incorporación de más medios en él.

Si se digitalizara el espectro electromagnético en El Salvador, la SIGET ya no podría utilizar la "saturación" como excusa. No obstante, esto no podría llegarse a concretar por razones de índole económica y política.

Entonces, ¿la digitalización de este espectro podría ser un instrumento para que se democratice la comunicación? Claro que sí, pero en nuestro país están de por medio los intereses de los grandes medios de comunicación quienes impedirían al máximo la incorporación de más radios y televisoras alternativas para evitar la pluralidad en la comunicación.

Y esto por el simple hecho que a los grandes medios les da miedo la competencia. Al tiempo que quieren mantener, ellos mismos, la manipulación de la opinión pública para no dar paso a una sociedad crítica y consciente de los problemas de su entorno.

Haciendo una reflexión sobre la situación salvadoreña, se podría afirmar que no existe un verdadero Derecho de Información, ya que con el monopolio de los medios no se puede practicar la búsqueda y recepción de información de diferentes fuentes, y que las mismas sean de diversas índoles para que, de esa forma, se informe de mejor manera a la sociedad.

Con esto queda demostrado que no basta tener Libertad de Expresión si no se puede tener más y mejores medios informativos que den otro enfoque y contenido a la información del diario vivir.

El Salvador y Centroamérica deberían de tomar el ejemplo de Europa donde, del 100 por ciento del espectro electromagnético, el 25 está en manos de radios comunitarias. Aunado a eso, los mismos medios comerciales proporcionan un uno por ciento de sus ganancias para que las radios comunitarias subsistan, con lo cual logran, de alguna manera, democratizar la comunicación.

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