7 abr. 2009

En Samana Santa Chalchuapa y Texistepeque preservan sus tradiciones



Por: Iván Escobar

Chalchuapa y Texistepeque, son las dos poblaciones que mantienen dos de las principales tradiciones de la Semana Santa , y que en la actualidad constituyen una importante gama de hechos que se entrelazan con la religiosidad y las tradiciones locales.

En cada una de las actividades que tienen lugar en ambos pueblos ubicados al occidente del país, se enmarcan en las tradiciones que sus antepasados heredados de tiempos de la Conquista y que a la fecha continúan siendo el atractivo de grandes y chicos, lugareños y extranjeros.

Y es que las actividades de cada Semana Santa, se vive a lo grande en estas dos poblaciones, preservando así tradiciones como la lavada de la ropa del Señor, la cual es organizada por la Hermandad de Jesús de Nazareño, Chalchuapa y que ha perdurado desde hace más de dos siglos y medio, de acuerdo a Wilfredo Soto, coordinador del grupo religioso.

Los hombres –grandes y chicos- se concentran en la iglesia colonial de Santiago Apostol, de esta localidad, desde tempranas horas, como parte de la tradición que fue heredada por los primeros habitantes de la zona, y como parte de los ritos de la feligresía Católica, en esta temporada.

Soto dijo que es un orgullo que a la fecha se mantenga esta tradición, de la que pocos adultos cuentan sus anécdotas a las nuevas generaciones.

El coordinador de la Hermandad precisó que los adultos que mantuvieron por años viva esta tradición, “sólo viven Francisco Vásquez, de 80 años; y la niña Catalina, de 94 años; que por cierto no nos pudo acompañar por en estos momentos esta enfermita…y en diciembre del año pasado, falleció la niña Juanita Martínez, a sus 93 años. Por cierto, ella era la única persona que podía rezar el Rosario de los mil jesucitos, cuya duración es de 72 horas continuas ahora ya nadie queda con esa habilidad”.

Luego de unas horas en el templo los feligreses acompañan a los miembros de la Hermandad , hasta una de las casas del pueblo donde esta la Cofradía de “ La Cruz ”, lugar en el cual están las 35 bateas, que contienen cada una de las ropas de las imágenes de Jesús, que acompañan las diferentes procesiones de la Semana Mayor.

“Es una estampa religiosa que se realiza para iniciar esta semana”, coincidieron muchos de sus pobladores. Al lugar llegan además muchas personas de diversas partes del país, especialmente de la zona occidental como centro, así como de poblaciones vecinas de Guatemala.

En un inició se dijo se llevaban 12 bateas grandes, en representación de los doce apóstoles de Jesús, actualmente son más de 30, 19 de ellas, se incorporaron en los últimos años y representan a quienes encabezan la procesión por las principales calles de la localidad, hasta llegar al río Trapiche, donde las mujeres de la hermandad lavan las vestiduras, que se usarán durante la Semana Santa.



Talciguines, aciales y suplicas


Las tradiciones continuaron este lunes Santo, en la localidad de Texistepeque, también en el departamento de Santa Ana, donde los temibles “Talciguines”, azotaron “a diestra y siniestra”, a todo aquel que llegó al parque central a disfrutar de esta tradición de tiempos de la Colonia.

“Lo que nos motiva estar aquí, es para mantener esta tradición”; aseguró Leonel Cervantes, uno de los talciguines, cuya edad es de 32 años, y cuya representación ha heredado de sus antepasados, de quienes dice sentirse orgulloso.

Hombres, mujeres, grandes y chicos, piden clemencia ante los aciales de cada uno de los 50 talciguines que durante toda la mañana del lunes Santo, asedian a las personas y que en horas del mediodía son sosegados por Jesús de Nazareth, cuyo personaje en esta localidad, ha sido representado por la misma persona desde hace más de 25 años, preciso Manuel Bonilla, del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (CONCULTURA).

¡Ya no, ya no! Por favor, no; suplicaba una joven que asistió con sus amigas a esta escenificación donde se combina la tradición local con la representación de la lucha del hijo de Dios ante los demonios. Talciguin quiere decir: Hombre Endiablado, y eso lo pudieron confirmar aquellos que este lunes Santo, recibieron los azotes sin piedad que ofrecieron “Se les da a todos a diestra y siniestra…”, precisó Cervantes.

Ambas tradiciones atraen a cientos de personas, en su mayoría foráneos que llegan para conocer estas tradiciones y los que quieren limpiar sus pecados aprovechan para pedir perdón, no precisamente con una oración, sino con un lamento por el ardor de los latigazos, y bajo un ardiente sol de verano. Así se arranca la festividad religiosa en honor a la Semana Mayor , en al zona occidental del país.




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