30 ago. 2008

Por una computadora si nos solidarizamos...por favor

Por Iván Escobar

Es increíble que dos semanas atrás la prensa salvadoreña haya pasado inadvertido un hecho trascendental en la historia del periodismo, como fue el despido de casi 200 personas de uno de los periódicos más influyentes de El Salvador.

Y quince días después algunos directores de noticieros televisivos se solidarizaron públicamente con La Prensa Gráfica (LPG) y denunciaron el robo de una computadora del director editorial de este medio de comunicación.

Desde el pasado jueves, la frase que esta imperando entre los colegas periodistas es ¿cómo es fue posible robar una computadora (lapto) del interior de la empresa periodística? Tomando como base los sofisticados sistemas de seguridad de estos grandes medios de comunicación, que sólo el ingreso de una persona es un ritual de requisitos de identificación.

Cuesta creer un robo de esta naturaleza, y más cuando se leen declaraciones de Gabriel Trillos, director editorial de LGP, que advierte que “todo atentado contra un medio de comunicación es una actividad intimidatoria en contra del libre ejercicio del periodismo”, (edición LPG/Viernes 29 de agosto 2009).

En lo personal no logro entender como se pueden decir estas cosas, y haberse callado días atrás por el despido de 170 personas de esta misma empresa, el pasado 14 de agosto, y sin que a la fecha se conozcan las razones de ese sorpresivo despido, porque la patronal no ha querido dar una posición al respecto.

Diario Co Latino intentó desde el primer momento conocer la versión de la patronal, sin embargo se dijo través de una secretaria que el director de la empresa no iba a hablar de ello. Pero ahora nos sorprende que las autoridades editoriales de LPG convoquen a conferencia de prensa, reciban la solidaridad de un grupo de directores de noticieros y se diga abiertamente que puede ser un atentado a la prensa.

Sólo para recordar, la recién pasada junta directiva de APES, cuando fijó una posición de condena por el asesinato del periodista Salvador Sánchez, muchas de estas personas aseguraron que el país la prensa esta bien y no habían indicios para creer que este crimen fuera un atentado a la libertad de expresión y de prensa, por el contrario se dijo que el mismo fue producto de la delincuencia común. Y hasta las autoridades manejaron esa versión, y el tradicional punto: el problema son las pandillas en El Salvador.

Me llama la atención que en torno a este caso del robo de la computadora de LPG, este grupo de editores llame a la solidaridad, pero no lo hicieron cuando asesinaron a Sánchez en septiembre de 2007, hecho que desde un inicio fue condenado por Reporteros Sin Frontera, la Federación Internacional de Periodistas, el Sindicato de Periodistas y Similares de El Salvador, Amnistía Internacional, entre otros organismos nacionales e internacionales. O que decir de la falta de solidaridad con la colega periodista y comunicadora institucionalidad, Haydee Chicas, quien se convirtió luego de la firma de los Acuerdos de Paz, en la primera mujer periodista capturada por las autoridades policiales y procesada bajo la Ley Antiterrorista. Un hecho sin precedentes.

Ahí los grandes medios guardaron silencio al igual que hoy con el despido de 170 personas entre ellas unos 40 periodistas y fotoperiodistas, quienes muchos de ellos se encuentran en búsqueda de trabajo.

No hablemos de solidaridad, en momentos en que el gremio periodístico no maneja ese concepto. Pero el caso este de las computadoras –y no de las FARC- es que una vez más los directores de medios salen al paso de las defensa de los intereses de los medios de comunicación y esta claro que los derechos de los periodistas y las periodistas, se pueden seguir pisoteando en este país. No hay que ir muy lejos, nuestro flamante Ministro de Trabajo, si bien se solidarizó con los colegas y trabajadores administrativos despedidos de LPG, aseguró que se verificó que la empresa cumpliera sus compromisos. ¿Y los derechos laborales señor ministro?

Vaya situaciones, como coincidimos muchos “Sólo en este país pasan estas cosas”. El llamado es para los periodistas que diariamente salimos a las calles, aquellos que nos exponemos a tantas agresiones, tenemos empleos inseguros, salarios malos, etc., etc.,etc., a que nos unamos y trabajemos por la defensa de nuestros derechos, de aquellos hombres y mujeres que hacemos periodismo en medio de tanta limitante. Porque el caso del despido masivo de LPG, demostró una vez más que la solidaridad es un tema que no se procesa en nuestros cerebros, y no hay duda que mientras ello pase, seguiremos consumiendo información absurda como el robo de unas computadoras portátiles.


1 comentario:

Jaime López dijo...

Excelente contraste de hechos. Demuestra como la escala de valores que prevalece en el periodismo, impuesta desde los grandes medios, está totalmente trastocada. Una computadora es más importante que los despidos y que el asesinato de un periodista.