25 mar. 2010

Mons. Romero continúa vivo en el corazón de su pueblo

A 30 años de su asesinato




El Teatro Nacional se vistió con la imagen de Mons. Romero.
Foto de Iván Escobar




Por: Iván Escobar


Este 24 de marzo los salvadoreños conmemoraron una de las fechas más importantes en la histórica contemporánea. Quizá el día más triste pero a la vez el más gratificante 30 años después del cobarde asesinato de Monseñor Óscar Arnulfo Romero. Porque se vio participación y apóyo del gobierno central en muchos actos.


Además se escuchó la palabra que nunca quiso ser pronunciado en el pasado: PERDON.


A diferencia de otras conmemoraciones, hoy hemos visto al gobierno central participando y organizando las actividades conmemorativas en el marco de este 30 aniversario de su asesinato.Y por primera ocasión después de tres décadas, escuchamos de voz del Presidente de la República, Mauricio Funes las anheladas palabras que expresan el perdón del Estado, por este hecho que conmocionó la sociedad y el mundo a inicio de los 80´s.


Tres décadas después de su crimen, Mons. Romero, sigue vivo en el corazón de su pueblo. De su gente, que tanto amó y los miles de jóvenes que sin conocerle físicamente, le siguen ahora y consideran como su guía espiritual.


Las jornadas conmemorativas este miércoles 24 de marzo de 2010, comenzaron desde tempranas horas con servicios religiosos, caminatas, miles de visitas a la Catedral Metropolitana, específicamente la cripta donde descansan los restos del Obispo Martir y otras más tanto en la capital como en el interior y fuera de nuestras fronteras.


En la cripta, apiñados hombres, mujeres, jóvenes, niños, religiosos, funcionarios, músicos, artistas, periodistas, y fieles a Romero, tanto nacionales como extranjeros se abrían paso ayer por la tarde, en medio de un calor propio de la época de verano, para hacer la tradicional visitan. En la Catedral Metropolitana, ubicada en el corazón de la capital salvadoreña.


El vapor de la tarde circulaba despacio en el lugar, donde la multitud buscaba espacios para transitar y poder así rendirle tributo a su pastor, al igual que lo han realizado durante las últimas tres décadas. Mientras los pastores de la iglesia, desarrollaban un oficio religioso en el altar de la cripta en el que participaron cientos de personas.




La cripta de Catedral, sigue siendo el punto

de reunión de los seguidores de Mons. Romero,

donde estan sus restos. Foto de Iván Escobar




Esta expresión refleja que el pensamiento y palabras de Mons. Romero siguen vigentes. Y ahora más que nunca, entre jóvenes que participan activamente en las distintas actividades conmemorativas.


Es digno reconocer el apoyo que hoy da el Gobierno, a muchas de estas actividades. Pero la esencia de las mismas sigue radicando en el pueblo, en su gente humilde aquellos que Mons. Romero defendió en los momentos más duros que se vivieron, durante la dictadura militar, en medio de la violencia y agresión de los cuerpos de seguridad represivos. Aquellos que defendió en sus homilías y por los que dio su vida.


Muchos de los que le conocieron y acompañaron cuando él vivía, llegaron al templo como años atrás. Otros lo hacen por primera ocasión pero motivados por la palabra de Mons. Romero, que ha logrado tranformar sus vidas.


30 años después este mensaje de Mons. Romero, esta vigente y acorde a las necesidades de nuestra sociedad.


Hoy más que nunca su palabra esta viva, su pensamiento se vuelve a darnos luz en el transitar de este mundo violento, y sin valores. Eso se logra percibir en las distintas manifestaciones del pueblo salvadoreño, que continúa escuchando las profeticas respuestas de Mons. Romero.


Cierre de gala


El día conmemorativo cerró anoche con una actividad organizada por la Secretaria de Inclusión Social, en el Teatro Nacional en la cual participó el Presidente de la República, cuerpo diplomático y público en general, para disfrutar de la presentación de la Orquesta Sinfónica de El Salvador y los coros del CENAR y Nacional, que brindaron el cierre de honor a la jornada.


El espectáculo reunió a grandes talentos nacionales, que compartieron con su pueblo y rindieron tributo al Obispo más amada en el mundo, América Latina y desde luego El Salvador. La jornada ha sido calificada por muchos como histórica e importante.


30 años después de su muerte, Mons. Romero ha obtenido el perdón del Estado salvadoreño, a través del gobierno central, aspecto que por muchos años fue ignorado por los pasados gobernantes. Ahora la historia ha registrado un nuevo hecho en la vida del país.


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