21 sept. 2009

Los 100 días de Micheletti se le frustraron








Por Iván Escobar


Escribir sobre la crisis política de la República de Honduras se vuelve todo un desafío. Ya que los hechos cambian de un momento para otro. Lo que sí esta claro es que el régimen de facto, ahora esta más en desventaja que nunca, ya que el Presidente electo constitucionalmente, Manuel Zelaya, se encuentra en tierra catracha en cumplimiento a su compromiso con sus seguidores.


Las cadenas internacionales de prensa, entre ellas TeleSUR, y hasta el mismo gobierno de los Estados Unidos han confirmado su estancia, pese a las intensiones de los golpistas de descalificar esta información.


Desde su llegada a la sede de la embajada de Brasil, en Honduras, este lunes 21 de septiembre –ocho días antes de cumplirse los tres meses de su derrocamiento- los ojos de la comunidad internacional están atentos del acontecer en Honduras.


Estamos a pocos días de que se cumplan los primeros cien días, del régimen de facto de Roberto Micheletti, quien lideró un Golpe de Estado, contra el Presidente Zelaya el pasado 28 de junio del presente, año.


Hablar de los cien días no significa avalar el accionar de la derecha de ese país, sino dejar en claro que los tres meses al frente de un pueblo inconforme, molesto y que ha dado ejemplo de lucha pacífica y que de seguro no fue lo que se esperó tener el presidente de facto Micheletti.


Además han sufrido la mayor ignorada de la comunidad internacional, entre ellos países de Europa y los mismos Estados Unidos, pueblos que han mostrado su inconformidad con el Golpe de Estado, que dio un golpe a la democracia hondureña, centroamericana y Latinoamericana, en este nuevo silgo.


En su casi tres meses, Micheletti ha sufrido la mayor crítica de los pueblos y gobiernos del mundo, le han dejado en claro que el poder no se conquista por la fuerza, que no se atropellan las leyes y sobretodo no se reprime a un pueblo pobre.



Dándole un total desprecio al régimen de facto que ha actuado de forma prepotente, ha amenazado a los países del istmo centroamericano, pueblos hermanos que han estado siempre en armonía y que ahora un gobierno golpista ofrece hasta la última gota de sangre, por defender lo que ellos consideran la liberación de un pueblo.


Las muestras de descontento estuvieron presentes desde el primer momento, el pueblo hondureño se enfrente valientemente para lograr en dos ocasiones que su presidente Zelaya, retornará. Las fuerzas militares hondureñas sin embargo no les permitieron, a cambio les recibieron con golpes, balas y gases.


La sangre corrió y no porque Zelaya de forma necia quería regresar a su país, sino porque un régimen de facto eso hace, atropella la inconstitucionalidad y a los opositores. Pero repito el ejemplo de lucha pacífica es el primordial ejemplo que nos deja el pueblo hondureño, en estos tres meses y donde el gobierno de facto no hizo más que despertar a un pueblo que decidió avanzar a la libertad y dejar de lado los atropellos militares y oligarcas.


Hoy que Zelaya ha regresado se le amenaza con la cárcel, por los golpistas. Pero la interrogante que surge es porque se intento callar a un pueblo que pedía su retorno, si Zelaya fuera odiado en Honduras, no se habrían visto durante todos estas semanas, marchas inmensas que exigían su retorno.


Honduras va a elecciones, y creo que su retorno puede tranquilizar las turbulentas aguas que provocaron los golpistas. Pero además quedó en claro que un pueblo que lucha por sus metas, puede alcanzarlas si el propósito es ello.


El mundo ha estado atento a estos hechos, que cada vez dan giros inesperados. La mañana del 28 de junio, cuando se expulso a punta de arma y en pijama al Presidente Zelaya, nadie se imaginó la espiral de apoyo que desataría de gran parte de su pueblo y la comunidad internacional.


A poco tiempo para cumplirse los 100 de Micheletti, más que logros el régimen de facto sólo ha cosechado fracasos, un ejemplo de que las sociedades actuales no se dejan amedrentar por la bota militar que intenta manipular nuevamente las derechas.



No hay comentarios: