21 sept 2009

Los 100 días de Micheletti se le frustraron








Por Iván Escobar


Escribir sobre la crisis política de la República de Honduras se vuelve todo un desafío. Ya que los hechos cambian de un momento para otro. Lo que sí esta claro es que el régimen de facto, ahora esta más en desventaja que nunca, ya que el Presidente electo constitucionalmente, Manuel Zelaya, se encuentra en tierra catracha en cumplimiento a su compromiso con sus seguidores.


Las cadenas internacionales de prensa, entre ellas TeleSUR, y hasta el mismo gobierno de los Estados Unidos han confirmado su estancia, pese a las intensiones de los golpistas de descalificar esta información.


Desde su llegada a la sede de la embajada de Brasil, en Honduras, este lunes 21 de septiembre –ocho días antes de cumplirse los tres meses de su derrocamiento- los ojos de la comunidad internacional están atentos del acontecer en Honduras.


Estamos a pocos días de que se cumplan los primeros cien días, del régimen de facto de Roberto Micheletti, quien lideró un Golpe de Estado, contra el Presidente Zelaya el pasado 28 de junio del presente, año.


Hablar de los cien días no significa avalar el accionar de la derecha de ese país, sino dejar en claro que los tres meses al frente de un pueblo inconforme, molesto y que ha dado ejemplo de lucha pacífica y que de seguro no fue lo que se esperó tener el presidente de facto Micheletti.


Además han sufrido la mayor ignorada de la comunidad internacional, entre ellos países de Europa y los mismos Estados Unidos, pueblos que han mostrado su inconformidad con el Golpe de Estado, que dio un golpe a la democracia hondureña, centroamericana y Latinoamericana, en este nuevo silgo.


En su casi tres meses, Micheletti ha sufrido la mayor crítica de los pueblos y gobiernos del mundo, le han dejado en claro que el poder no se conquista por la fuerza, que no se atropellan las leyes y sobretodo no se reprime a un pueblo pobre.



Dándole un total desprecio al régimen de facto que ha actuado de forma prepotente, ha amenazado a los países del istmo centroamericano, pueblos hermanos que han estado siempre en armonía y que ahora un gobierno golpista ofrece hasta la última gota de sangre, por defender lo que ellos consideran la liberación de un pueblo.


Las muestras de descontento estuvieron presentes desde el primer momento, el pueblo hondureño se enfrente valientemente para lograr en dos ocasiones que su presidente Zelaya, retornará. Las fuerzas militares hondureñas sin embargo no les permitieron, a cambio les recibieron con golpes, balas y gases.


La sangre corrió y no porque Zelaya de forma necia quería regresar a su país, sino porque un régimen de facto eso hace, atropella la inconstitucionalidad y a los opositores. Pero repito el ejemplo de lucha pacífica es el primordial ejemplo que nos deja el pueblo hondureño, en estos tres meses y donde el gobierno de facto no hizo más que despertar a un pueblo que decidió avanzar a la libertad y dejar de lado los atropellos militares y oligarcas.


Hoy que Zelaya ha regresado se le amenaza con la cárcel, por los golpistas. Pero la interrogante que surge es porque se intento callar a un pueblo que pedía su retorno, si Zelaya fuera odiado en Honduras, no se habrían visto durante todos estas semanas, marchas inmensas que exigían su retorno.


Honduras va a elecciones, y creo que su retorno puede tranquilizar las turbulentas aguas que provocaron los golpistas. Pero además quedó en claro que un pueblo que lucha por sus metas, puede alcanzarlas si el propósito es ello.


El mundo ha estado atento a estos hechos, que cada vez dan giros inesperados. La mañana del 28 de junio, cuando se expulso a punta de arma y en pijama al Presidente Zelaya, nadie se imaginó la espiral de apoyo que desataría de gran parte de su pueblo y la comunidad internacional.


A poco tiempo para cumplirse los 100 de Micheletti, más que logros el régimen de facto sólo ha cosechado fracasos, un ejemplo de que las sociedades actuales no se dejan amedrentar por la bota militar que intenta manipular nuevamente las derechas.



14 sept 2009

Mi idea de patria

Tomado de Contrapunto

por: Paulino Espinoza (*)

Ver al pasado es entonces algo vital, imprescindible. No se puede ver al futuro sin un referente

SAN SALVADOR - Hace 30 años, el 14 de septiembre de 1979, cientos fuimos cocidos a balazos por guardias nacionales, policías nacionales y vigilantes de la Unidad Primero de Mayo del Seguro Social en San Salvador. Yo fui de los más afortunados, solamente sufrí una herida de bala en mi pie izquierdo. Más de una decena de compañeros y compañeras perdieron la vida. ¿Nuestro delito? Protestar por la celebración militar de la independencia patria que se realizaría al día siguiente.

En nuestro país es típico en estas fechas ensalzar las virtudes de nuestros próceres y desarrollar campañas publicitarias que despierten nuestro orgullo por ser salvadoreños y el amor a la patria, pero ¿Qué es la patria?
La patria no es el país ni la nación, la patria es otra cosa. Patria significa, en sus orígenes más profundos, familia o clan, tierra paterna; a ella nos sentimos ligados por distintas razones. Su sentido más completo lo adquiere del concepto de común unidad, de la comunidad como un todo.

Sin embargo, para los comerciantes la patria es precisamente el territorio, el lugar donde negocian y de donde sacan usufructo, por eso la defiende a capa y espada. No les importa matar, mentir, destruir y mancillar a quien se les ponga enfrente porque para ellos lo más sagrado de su patria es su ganancia; por eso nada les aterra más que escuchar ideas que atenten contra su propiedad privada y contra su Dios: el mercado.

En los años 70's descubrimos, en el canto popular, una idea de patria distinta. La patria no es el territorio ni el país. La patria está "en los que no tienen nada que perder", en la gente, en los y las trabajadoras que solamente tienen sus manos vacías para procurarse el sustento. Esa gente que ha demostrado en repetidas ocasiones, a lo largo de nuestra historia, ser generosa hasta el sacrificio de la propia vida, gente que cuando "come y bebe no se olvida de su hermano que tiene hambre y tiene sed" como cantaba Viglietti en su disco "Trópicos".

Ejemplo de esta idea de patria la podemos encontrar en múltiples canciones. Después del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, nuestros hermanos chilenos cantaban a una patria herida de muerte y a pesar del sufrimiento, sus canciones seguían proponiendo construir una patria que, reconociendo y asumiendo el pasado, se proyectara con esperanza en el futuro. Quilapayún lo cantaba de esta manera: "Chile será de nuevo estrella, surco y mar, Patria de multitudes"…

Gabino Palomares afirma este concepto cuando dice: "Voy a hablarte querido compañero de la patria que ha de forjarse abajo, por los que hacen andar las herramientas y no tienen más riqueza que sus manos". La patria verdadera es la que hacen los hombres y mujeres que trabajan y que la patria debemos forjarla desde abajo.

Joan Manuel Serrat nos dijo, hace ya varios años, cuando visitaba la tumba de los mártires de la UCA en la capilla de la misma universidad, que él había aprendido de su madre, que la patria era el lugar a "donde a uno le daban de comer", es decir, la patria es también solidaridad con el que sufre.

Pedro Geoffroy Rivas en su poema "Para los nietos del jaguar" expresa la misma idea: "Desde abajo, desde donde fue el principio vino creciendo la raíz, extrañamente hacia arriba, buscando luz, tal vez aires respuestas, escaleras para los jugos primordiales, oscuro metal marcándonos hasta un futuro irremediable. Así se gritó el rumbo, se trazó la señal, se roturo el surco de la estirpe…"

Roque Dalton apunta en la misma dirección cuando, en el Poema de Amor, después de describir con rabia, dolor e ingenio quienes somos los salvadoreños, dijo que la patria está precisamente allí, en los "tristes más tristes del mundo, mis compatriotas, mis hermanos".

Luis Enrique plantea que el regreso a la patria se hace "cargado de ayeres, ranchos y dolor"; Guillermo Cuéllar en su canción "Canto a la patria revolucionaria", que esa patria se construye a partir de hombres y mujeres nuevos; Andrés Espinoza, en su canción "Cada día", dice que esa patria se construye con amor por los demás y el Grupo Son ¾ en su canción "Dios, Unión, Libertad" plantea una recuperación de los valores expresados en nuestro símbolos patrios.

Todas estas ideas nos indican que no se puede construir una patria si como pueblo no recuperamos nuestra dignidad, es decir el respeto que, como seres humanos, todos y todas merecemos, de la igualdad esencial que todos y todas tenemos, del valor de la persona.

Del irrespeto a este valor, del no reconocer al otro o a la otra como un ser con derechos iguales a los míos, viene el desprecio por la vida. Hace treinta y seis años no hubieran matado a Víctor Jara con más de 40 disparos -como registra su autopsia- si sus victimarios lo hubieran visto como persona. Pero ellos tuvieron que degradarlo, despreciarlo, humillarlo primero. Lo mismo hicieron con los centenares de niños del Mozote y tantos otros. Por esto mismo, esta idea de patria no tiene fronteras; por eso José Martí decía "Nuestra América"; por eso también debe de dolernos la muerte de Salvador Allende y los miles de chilenos y chilenas víctimas del golpe de septiembre del 73 y debe dolernos la muerte del sacerdote jesuita James Francis Carney Hanley, "el padre Guadalupe" hace 26 años.

Por ello, para construir una verdadera patria, debemos recuperar esa dignidad a partir del testimonio de las victimas y de los hombres y mujeres que antes lucharon inclaudicablemente: Anastacio Aquino, la mujeres del 44, Prudencia Ayala, Monseñor Romero, Rutilio Grande, Rufina Amaya, Mélida Anaya Montes, Cayetano Carpio, Patricia Cuellar, Apolinario Serrano -asesinado el 29 de septiembre de 1979 junto a Patricia Puertas, José López y Félix García, -, María Elena Salinas, Justo Mejía, María Julia Hernández, Jon de Cortina; Gioanni, Nelson y don Francisco Quezada, la víctimas del Mozote y Sumpul, solamente por mencionar algunos ejemplos que tengo más a flor de piel.

Ver al pasado es entonces algo vital, imprescindible. No se puede ver al futuro sin un referente. El padre Ignacio Ellacuría –asesinado hace veinte años junto a sus hermanos jesuitas, Elba y Celina Ramos– nos enseñó que esa vista al pasado debería estar acompañada de un método que llamó "historización", es decir, dimensionar en su justa medida los acontecimientos en su contexto real, pero extrayendo y actualizando sus enseñanzas. Se tiene que ser muy torpe, o miope, o mal intencionado, o bien, indigno, prepotente o malicioso, para no entender esto.

(*) Músico y colaborador de ContraPunto

6 sept 2009

Primeros 100 días de crítica y reacomodos

Por: Iván Escobar

Esta semana se cumplen los primero cien días de la administración del Presidente Mauricio Funes, el primer gobernante de izquierda en El Salvador. Las críticas de la oposición -derecha- no han faltado en las últimas semanas.

“Es algo normal y tienen todo el derecho a hacerlas”, me dijo recientemente un histórico dirigente del partido de gobierno.

Estos tres meses de trabajo de la nueva administración y porque no decirlo de la primera de izquierda que en El Salvador intenta desarrollar un proyecto político al que nos tienen acostumbrados desde hace más de siete décadas, no creo que será fácil.

Aun pienso que el nuevo gobierno quedará en deuda con la sociedad salvadoreña para cumplir muchos de los ofrecimientos, y no es porque no se quiera hacer sino porque no hay recursos económicos, la coyuntura no es favorable y sobretodo porque pasará mucho más tiempo para el reacomodo y rediseño de algunas políticas que han venido desarrollándose bajo lineamientos más de carácter económico que humanista.

Hay que tener en cuenta que estos meses no han sido fáciles, la economía sigue golpeando a las mayorías, que continúan recibiendo golpes bajos del desempleo; a eso se suma la ola delincuencial que cada día deja luto en las familias salvadoreñas.

Son muchas las cosas que deberá cambiar este gobierno para lograr avanzar en sus ideas programáticas. Sin embargo, la gente asegura que ha comenzado a ver ciertos cambios “en el estilo de gobierno”, al menos eso nos ha dicho la última encuesta del Centro de Opinión Pública, de la Universidad Francisco Gavidia, eso lo han expresado el 52.4% de los encuestados y le continúan dando una nota aceptable al mandatario. Esta encuesta y otra presentada días atrás por un matutino local, le dan 6.8 y 7.1 de nota, a Funes respectivamente.

Además hay que reconocer que la oposición, llámese ARENA aun no da signos de ser lo que ofreció. “una oposición vigilante” más parece repetir los viejos esquemas que en el pasado la izquierda salvadoreña hizo, apoyar protestas de acalle, criticar por criticar, es decir no da señales de ser un partido que en realidad ponga en jaque al gobierno con argumentos sólidos.

El gobierno por esa parte considero que esta tranquilo, los ojos los tendrá puesto la nueva administración en las medidas que ya impulso como: legalización de propiedades de pequeños agricultores, entrega de paquetes agrícolas a sectores productores, prorroga del subsidio para los empresarios de autobuses –que para mi no es justo, pero ni modo-, mejoras en la calidad educativa a partir de entrega de alimentación a alumnos y de uniformes y zapatos programados para el 2010, entre otras pequeñas cosas que la gente esta viendo.

Pero en estos cien días Funes también ha enfrentado la crítica de sectores populares, como es el caso de las comunidades que saldrán afectadas por la construcción de la Presa El Chaparral, que es un proyecto ambicioso pero que sin duda es un problema serio que deberán afrontar con sabiduría las nuevas autoridades.

Y el tema de la delincuencia que es el más complicado y no por la continuidad de los hechos criminales que han prevalecido en los últimos años, sino porque específicamente en los meses de julio y septiembre particularmente se han dado dos hechos que han conmocionado a la población.

Uno el asesinato de Marcelo Rivera, activista ambiental de la zona de Cabañas, reconocido por su lucha incansable contra los proyectos mineros en este país y en la última semana el crimen de Christian Poveda, un periodista extranjero que trabajo de cerca el fenómeno de las pandillas juveniles en El Salvador. Ambos hechos sin duda ponen al descubierto que la criminalidad en El Salvador es imparable y un gran desafío a la actual administración.

Pero sobretodo los niveles de intolerancia siguen creciendo. Admirado quede la noche del viernes pasado (4 de septiembre) cuando en los noticieros locales volví a ver imágenes de la policía rompiendo puertas, capturando violentamente pandilleros, al estilo de las administraciones pasadas que impulsaron los fracasados planes “Mano Dura” y “Super Mano Dura”, que espero no sean las políticas a retomar por las nuevas autoridades, porque eso lejos de resolver el problema consideró lo complicaría.

Los cien días yo al final los resumo en los intentos del nuevo gobierno por readecuar su accionar de cara a los cinco años, y frente a una oposición blandengue y sin mayor estrategia para argumentar. Veo cambios desde luego, pero como muchos conciente que los esenciales aun no llegaran.

5 sept 2009

En la carrera por humanizar el tema de la violencia Poveda encontró la muerte

Patricia Meza

Redacción Diario Co Latino



Cristian Poveda era de esas personas que al platicar dejaba claro su pensamiento sobre la realidad. Su forma de acercarse a la gente, con esa sencillez y su pausado hablar, mostraban su compromiso social a través del humanismo de sus imágenes.


Proveniente de una generación que se caracterizó por la lucha por la justicia. Poveda tenía claro que caminaba por la delgada línea verde de los corresponsales de guerra. Esta línea que separaba dos sectores de una sociedad que son irreconciliables entre sí. Pero que para él, siendo “mediador”, podían llegar a un acuerdo y ponerle fin a tanta muerte y violencia.


“Los sucesos de Francia, en mayo del 1968, marcaron todo lo que hizo en su vida, fue allí donde tomó el compromiso social con la imagen, no solo por hacerla, sino para contribuir con algo”, comenta Edgar Romero, amigo y colega de Poveda.


Sin embargo, su lucha fue interrumpida este 2 de septiembre, cuando cuatro disparos acertaron sobre su rostro, dejándolo muerto en la calle serpenteada que conduce al cantón El Rosario, Municipio de Tonacatepeque, la cual fue recorrida por él en innumerables ocasiones.


El río Cañas, putrefacto por la contaminación, el camino polvoso y las milpas fueron los únicos testigos del asesinato, de un hombre empeñado en demostrarle al mundo que no es con represión y violencia como se solucionan las carencias de afecto de miles de niños, niñas y jóvenes que están inmersos en las pandillas.


Poveda, de 52 años, un español que nació en Argelia y que vivió en carne propia el exilio cuando sus padres republicanos tuvieron que emigrar huyendo de la guerra española, creyó que la paz era posible.


El no descartó del vocabulario de las pandillas la palabra “tregua” e insistió. “Si hubo acuerdos en febrero entre ambas pandillas, de no atacarse, esto demuestra que sí se quiere dialogar y encontrar la paz”, dijo en uno de los últimos conversatorios que tuvo en el Foto Café, al presentar su documental “La Vida Loca” ante periodistas, pintores y trabajadores del arte.


En esa presentación Poveda dejó pendiente algunos datos, hoy, su muerte nos obliga a adelantar la información que compartió con este vespertino. Uno de sus planteamientos más fuertes y que siempre defendió es que la prevención y la rehabilitación son instrumentos de cambio, pero que se habían quedado rezagados en los gobiernos de ARENA, por falta de voluntad política o por conveniencia a intereses oscuros de la misma derecha.


Y ahora tampoco podían echarse a andar porque no hay fondos para los proyectos de ayuda y tampoco hay expertos que asuman el reto de mejorar las condiciones de un sector que es marginado por la sociedad.


La Vida Loca de Poveda demostró que los integrantes de esta “clicas” son en su mayoría niños y niñas provenientes de hogares desintegrados, con falta de afecto que buscan en las pandillas la seguridad que no encuentran en sus vidas. Pero también hay adultos que son los que manejan los grupos y los presionan a matar para demostrar que son verdaderos pandilleros y donde la vida no vale nada.


“Ellos buscan identidad y estando en las pandillas se ven inmersos en el crimen organizado, un círculo difícil de romper”, dijo Poveda.


Él llegó a la Campanera, Soyapango, un territorio ganado por la M18 en busca de filmar un proyecto de rehabilitación para los pandilleros, una panadería. De allí que el eje del documental giró sobre el proyecto, pero se complementó con la vida y la muerte, los arrestos, los llantos y las tristezas de los pandilleros, de los cuales 7 fueron asesinados durante la filmación.


“Para hacer el documental hubo varias etapas de acercamiento entre ambas pandillas primero se trabajó con fotos, se buscaron los caminos, los personajes y como construir el guión”, dijo.


Hubo una discusión directa con representantes de cada pandilla, la MS no quiso porque recientemente se había terminado la filmación de “los hijos de la guerra” y a ellos no les pareció el tratamiento del tema.


“Yo llegué allí por ese proyecto…discutí con los palabreros entre ellos el “viejo Lin”, “Chino tres coras” entre otros y ellos me dieron el okey… yo estaba autorizado para filmar”, agregó Poveda.


Desde un principio el fotoperiodista estaba conciente de que durante la filmación habría asesinatos, pero su apego a la profesión lo mantuvo al frente. “Yo lo sabía”, reiteró, mientras recordaba que todos los miembros de maras están concientes de que podían morir en cualquier momento.


Poveda reconoció que fue difícil filmar a alguien con quien compartía todos los días y luego filmar su muerte en la morgue. Nunca encontró a tantos seres humanos carentes de afecto, que cuando alguien se interesa por ellos tratan de fortalecer una relación paternal. “Podían ser mis hijos todos…se me pegaban, no me dejaban, me llamaban todos los días”, agregó.


Poveda concluyó ese día en el foto café, que su trabajo sobre la vida loca era mostrar permanentemente el aspecto humano y social, no de delincuencia. Así como que no era con represión como lo hizo el presidente Francisco Flores y Antonio Saca que se resuelve el problema. Si no que había una opción, dialogar.


Para Poveda había que buscar otras soluciones, pero él mismo se preguntaba ¿Cómo? Si no hay plata, no hay recursos, se debe resolver con la gente que vive el problema y sobre todo se debe implementar la prevención y rehabilitación.


Así como la panadería de la campanera falló, y la PNC no mostró nunca voluntad de respetar a los que se rehabilitaban, como Poveda lo presentó en el documental y solo cumplían la orden de capturarlos, también la sociedad falló.


La Vida Loca iba a presentarse en Francia el 30 de septiembre, sin embargo, a 28 días de este suceso su productor fue asesinado.


En estos días las horas han transcurrido lentamente, los periodistas se han apostado, primero, en Medicina Legal y hoy, en Monte Elena donde el cuerpo de Poveda permanece en espera de sus exequias. También El Salvador vuelve a llenar las portadas y titulares internacionales.


Romero señala que Poveda le ha heredado al país los grandes íconos gráficos, en los años 80 los retratos de la gente campesina de Chalatenango que se sumó a la guerra civil le dieron vuelta al mundo y ahora genera toda una iconografía del fenómeno de la violencia juvenil, que para él solo era el producto de la globalización que generó las desigualdades sociales.


Poveda también deja tras de sí, sus años conviviendo con las pandillas, 16 películas, de las cuales la Vida Loca no fue comercializada, porque era para educar y concienciar.


Además , su trabajo fotoperiodístico, sus exposiciones, su enseñanza a las generaciones de periodistas salvadoreños, su testimonio y su vida como ofrenda, también una herencia incalculable, su lucha por humanizar la violencia y sobre todo su “compromiso de arriesgar su vida y saber porque lo hizo”.

Secretaría de Cultura busca impulsar la investigación


Por: Iván Escobar


La necesidad de potenciar la investigación como eje central y de fortalecimiento para la cultura salvadoreña es uno de los objetivos que persigue la Secretaría de Cultura con el proyecto de creación de una institución multidisciplinaria.

De acuerdo a la actual administración, del ex Consejo Nacional para la Cultura y el Arte
(CONCULTURA), el objetivo es potenciar áreas como la arqueología, la antropología, historia, estética, zoología, entre otros que hasta ahora no han gozado de un respaldo institucional.


Breni Cuenca, secretaria de Cultura anunció recientemente que esta administración creará el Instituto de Investigaciones para la cultura y el arte, cuya finalidad será la promoción investigativa.


“Los investigadores serán parte del instituto multidisciplinario, y en el cual los arqueólogos jugarán un rol importante”, destacó Cuenca, hace unos días, cuando recibió de un equipo de arqueólogos japoneses, un importante encuentro en el Tazumal.


La secretaria de cultura enfatizó que “en esta administración queremos que el departamento de arqueología potencie a los departamentos de Historia y de Antropología”, puntualizó Cuenca.


La creación de la nueva institución mulditisciplinaria “es uno de los ejes fundamentales de proyección estratégica de la Secretaría” precisó.

Una característica que tendrá la nueva instancia, es su integración que comprenderá la participación de becarios especialistas en diversas áreas y que estén próximos a concluir sus estudios de licenciatura, maestrías o doctorados.


“No importa que estén en este proceso, por el contrario que podamos hacer una contribución para que ellos acaben exitosamente sus investigaciones. La idea es que gocen de una beca y puedan dedicar tiempo completo a la investigación contando con un espacio institucional”, explicó.


La Secretaría de Cultura ha iniciado el apoyo a las primeras investigaciones, pero aun no definen cuando estará creada la institución.


Ramón Rivas, antropólogo y director del Museo Universitario de Antropología (MUA), de la UTEC se mostró optimista por esta iniciativa, que asegura ya la desarrollan países como Costa Rica, México y Honduras. “Sólo nosotros nos estábamos quedando”.

“Se requiere de un trabajo sistemático, y de ahí la importancia de contar con un instituto de investigaciones históricas, antropológicas, arqueológicas y porque no paleontológicas…en buena hora este anuncio”, precisó.


Tras añadir que el proyecto debe ser un trabajo en conjunto con apoyo del Estado y apoyándose en las universidades para alcanzar logros.

El Tazumal revela nuevas piezas



El grupo de arqueólogos japoneses trabaja en las ruinas de El Tazumal, al occidente del país, entregaron a

las autoridades de la Secretaría de Cultura, varias piezas encontradas en este sitio arqueológico y que ahora forman parte de la colección nacional.

El acto de entrega se hizo posible por el trabajo de los especialistas de la universidad Nagoya de Japón, a la Secretaría de Cultura para que las piezas formen parte de la colección del Museo Nacional de Antropología (MUNA). Entre las piezas y ornamentos encontrados esta un collar de 83 piezas, varias piezas de obsidiana.


Las investigaciones se vienen realizando en el lugar con el proyecto Tazumal Etapa 2004-2007, el cual ha estado a cargo del arqueólogo Nobuyuki Ito. Dicho proyecto inició en noviembre de 2004 con el fin de registrar la condición de conservación de las diferentes estructuras del sitio, y cuya hipótesis principal era que existía un templo principal o altar, dentro del conjunto de estructuras del parque.


Los investigadores además encontraron una osamenta, que esta siendo analizada y que en las próximas semanas podría hacerse pública.

Datos preliminares apuntan que los vestigios podrían corresponder al Período Clásico Temprano (300 de C. – 600 d. C.). “El hallazgo confirmaría parte de la hipótesis de los científicos japoneses, quienes durante siete temporadas de investigaciones arqueológicas…pudieron hacer este importante descubrimiento”, destacaron los responsables.

El Tazumal forma parte de una serie de complejos arqueológicos, que según Rivas permite a los investigadores dar elementos suficientes para continuar indagar sobre el pasado histórico.



Uno de los investigadores japonses. Fotos. Iván Escobar

1 sept 2009

"Me pongo contenta porque he seguido mi vocación": Claribel Alegría

Entrevistando a Claribel Alegría.
Foto: Juan Carlos Villafranco



Por: Iván Escobar

No es coincidencia que las siglas de su nombre se igualen al que se le asigna al conjunto de naciones del istmo centroamericano. Claribel Alegría o Centro América ambas se pueden abreviar así: C.A.

A ella no le molesta por el contrario dice sentirse más centroamericana que ser parte de un solo país. Esta mujer es una de las representante de las letras centroamericanas más conocida en el mundo, nacida en la región y amante de la historia.

Converse con la autora del libro "Cenizas de Izalco", en el marco de su visita al país para participar en la XIII Feria Internacional del Libro de Centroamérica (FILCEN).

Alegría expresa esta mujer cuando del mundo de las letras se trata, y no es para menos toda su vida la ha dedicado a la escritura, como ella misma lo dice siguiendo su vocación. A continuación la entrevista en la cual habla de sus proyectos, su trayectoria y el mensaje a las nuevas generación a perderle el miedo al pasado, y contribuir desde las letras a la historia de los pueblos.

¿Cómo se siente con este recibimiento en El Salvador?

Muy bien porque me siento rodeada de cariño. Es una maravilla, porque me han puesto en contacto con los jóvenes que es de la gente que yo aprendo tanto. Siempre que vengo a El Salvador termino cansada con la emoción. La gran emoción que tengo de estar con mi gente.

¿Hace cuanto no viene al país?

No hace demasiado, hacia como un año y medio más o menos.

¿Como encuentra las letras en El Salvador?

Ahorita estoy en contactándome con muchos jóvenes. Hay jóvenes talentos, yo estoy encantada y más ver más mujeres y jóvenes escribiendo. Eso en mis tiempos no se veía tanto.

¿Las mujeres han roto el esquema tradicional?

Sí, eso es una maravilla. Antes el escribir sólo era un dominio de los hombres y ahora vemos a muchas mujeres y buenas voces.

¿Qué proyectos nuevos nos tiene preparados a futuro Claribel Alegría?

Ahora estoy en poesía. Estoy escribiendo un nuevo libro de poesía que si lo termino, a lo mejor lo termino se va a llamar "Otredad", porque me gusta más entrar en la piel de los otros.

Es mera poesía?

Sí, es pura poesía. Ahora estoy trabajando en un pura poesía.

En cuanto a su trayectoria literaria ha sido importante, usted como se autodefine en estos momentos?

Bueno, a veces me pongo contenta porque he seguido con mi vocación, y eso es muy importante. Yo siempre les digo a los jóvenes que sigan su vocación porque si no la siguen no se es feliz. Esa es una de las pocas cosas de las que yo estoy contenta conmigo misma que he seguido mi vocación.

Con altos y bajos?

Por supuesto con altibajos, porque así es siempre.

Y Centroamérica como esta desde su punto de vista en el mundo literario?

Centroamérica esta muy bien. Acabo de venir de Guatemala, conocí gente muy valiosa. Guatemaltecos y guatemaltecas que están escribiendo muy bien. Aquí también, en Nicaragua, en Costa Rica. Hay de verdad, como se dice un levantamiento en toda Centroamérica y por eso más me considero centroamericana.

Al explorar sus textos, sin duda han contribuido a la historia de este país. El abordaje de hechos como la masacre de 1932.

Sí. Cenizas de Izalco.

Por su puesto. Todo este contexto o legado y el haber estado en compañía de grandes escritores, muchos de ellos que ya no están, pero nos han dejado un legado grande. ¿Saber cuales han sido sus principales referentes?

Entre los escritores que conocí esta Salarrue, él es una maravilla de escritor, es alguien que todos debemos conocer y más nuestros niños. Otro gran referente fue Juan Ramón Jiménez, un español. Él fue mi mentor, y de los últimos con quien tuve una estrecha amistad…me dio tanto a leer.

Qué Mensaje deja a los jóvenes. Principalmente a aquellos que están adentrándose en el mundo de las letras?

Mi mensaje a los que quieren ser escritores, es que lean. Eso es fundamental, que lean, lean y vuelvan a leer. Relean y que lean lo último del movimiento, a los salvadoreños fantásticos, a los centroamericanos; pero que no se olviden de los clásicos. Que nunca los olviden. Eso les va a abrir puertas.

Es fundamental conocer la historia?

Por supuesto. Conocer la historio de su país.

Cada texto de un escritor es un aporte a la historia de cada pueblo?

Así es. Claro que sí. Yo quiero que hayan muchos novelistas, y que después de la masacre de Izalco sigan escribiendo y contándolo. Hay que rescatar nuestra historia, no dejarla olvidada. El otro día alguien me decía: que era de mal gusto que en la capilla de los Jesuitas estuvieran unos dibujos muy tremendos. Yo no creo que sea así, porque tenemos que rescatar nuestra historia.

Reencontrarnos con el pasado debe ser constante?

No hay que tenerle miedo al pasado, al contrario.




*Claribel Alegría nació en Estelí, Nicaragua, en 1924. Desde muy niña vivió en El Salvador. Ha publicado una veintena de libros de poesía y narrativa así como testimonios históricos en colaboración con su marido, Darwin J. Flakoll. Entre estos últimos destacan Fuga de Canto Grande (1992) y Somoza: Expediente cerrado (1993).